26 de Mayo del 2026

8a Semana Ordinario

Mariana de Jesús (1645)

Felipe Neri (1595)

 

1Pe 1,10-16: Sean también ustedes santos en toda su conducta

Sal 98: «El Señor da a conocer su victoria»           

Mc 10,28-31: Recibirán en este tiempo cien veces más

 

En aquel tiempo, Pedro le dijo a Jesús: Mira, nosotros hemos dejado todo y te hemos seguido. 

29 Jesús le contestó: Todo el que deje casa o hermanos o hermanas o madre o padre o hijos o campos por mí y por la Buena Noticia 

30 ha de recibir en esta vida cien veces más en casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y campos, en medio de las persecuciones, y en el mundo futuro la vida eterna. 

31 Porque muchos primeros serán los últimos y muchos últimos serán los primeros.

 

Comentario 

El texto de hoy continúa el relato del joven que no pudo hacer de Dios el Absoluto de su vida, eligiendo la seguridad de sus riquezas. Ahora, los discípulos se preguntan cuál será su recompensa por haberlo dejado todo. La respuesta de Jesús es fascinante: la recompensa es la libertad absoluta. Cuando somos capaces de poner a Dios en el centro de nuestras vidas, sin apegarnos a falsas seguridades, experimentamos una libertad total en nuestras relaciones, ya sea con el dinero, el poder o las posesiones. Esta apertura a Dios permite que todo lo demás venga por añadidura. Aunque el camino hacia esta libertad es difícil y exige sacrificios, como Jesús lo advierte, es esencial para vivir como Dios nos ha soñado: en plenitud, amor, justicia y paz. ¿Qué cosas atan mi corazón y no me dejan ser libre?

 

Pensamiento del día.

“En contra de los sueños que movilizan decisiones, siempre existe la amenaza del lamento, de la resignación. Esto lo dejamos para aquellos que siguen a la diosa lamentación” (ChV 141).