6 de Mayo del 2026
5ª Semana de Pascua
Santo Domingo Savio (1857)
Hch 15,1-6: Controversia en la Comunidad
Sal 122: «Vayamos alegres a la casa del Señor»
Jn 15,1-8: «Yo soy la vid, ustedes los sarmientos»
Dijo Jesús a sus discípulos: Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el viñador.
2 Él corta los sarmientos que en mí no dan fruto; los que dan fruto los poda, para que den aún más.
3 Ustedes ya están limpios por la Palabra que les he anunciado.
4 Permanezcan en mí como yo permanezco en ustedes. Así como el sarmiento no puede dar fruto por sí solo, si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí.
5 Yo soy la vid, ustedes los sarmientos: quien permanece en mí y yo en él dará mucho fruto; porque separados de mí no pueden hacer nada.
6 Si uno no permanece en mí, lo tirarán afuera como el sarmiento y se secará: los toman, los echan al fuego y se queman.
7 Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pedirán lo que quieran y lo obtendrán.
8 Mi Padre será glorificado si dan fruto abundante y son mis discípulos.
Comentario
Jesús nos invita a una relación cercana y viva con Él. Nuestra vitalidad espiritual depende de mantenernos conectados con Jesús, no solo cumpliendo reglas o ritos, sino viviendo una relación diaria y auténtica. Desde un enfoque de crecimiento personal, la “poda” representa soltar lo que nos frena: actitudes negativas, hábitos o incluso relaciones que no nos permiten avanzar. Aunque es un proceso que puede doler, es necesario para que florezcamos en las áreas más importantes de nuestras vidas. Por otro lado, la “limpieza” es esa reflexión interna donde nos liberamos de las “toxinas” emocionales, como el resentimiento o la negatividad. Es una oportunidad para alinear nuestras acciones con nuestros valores y centrarnos en lo que realmente importa. Al mantenernos unidos a Jesús, nos abrimos a un proceso continuo de renovación y crecimiento, lo que nos permite dar frutos en nuestra vida y ser personas más auténticas.
Pensamiento del día.
“Permanecer en Jesús es reconocer nuestra total dependencia de Él. Como las hojillas de la vid, necesitamos su savia para crecer y dar fruto” (Joven Colegio Trujillo, Perú).