5 de Noviembre de 2026

31a Semana Ordinario

Santos Isabel y Zacarías (s. I) San Guido Ma. Conforti (1931)

 

Flp 3,3-8a: Lo que era ganancia lo consideré pérdida

Sal 105: «Que se alegren los que buscan al Señor»

Lc 15,1-10: Habrá alegría en el cielo por un pecador convertido

 

En aquel tiempo todos los recaudadores de impuestos y los pecadores se acercaban a escuchar a Jesús. 

2 Los fariseos y los doctores murmuraban: Éste recibe a pecadores y come con ellos. 

3 Él les contestó con la siguiente parábola: 

4 Si uno de ustedes tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va a buscar la extraviada hasta encontrarla? 

5 Al encontrarla, se la echa a los hombros contento, 

6 se va a casa, llama a amigos y vecinos y les dice: Alégrense conmigo, porque encontré la oveja perdida. 

7 Les digo que, de la misma manera habrá más fiesta en el cielo por un pecador que se arrepienta que por noventa y nueve justos que no necesiten arrepentirse. 

8Si una mujer tiene diez monedas y pierde una, ¿no enciende una lámpara, barre la casa y busca con mucho cuidado hasta encontrarla? 

9 Al encontrarla, llama a las amigas y vecinas y les dice: Alégrense conmigo, porque encontré la moneda perdida. 

10 Les digo que lo mismo se alegrarán los ángeles de Dios por un pecador que se arrepienta.

 

Comentario 

Nada se compara con el bien supremo de conocer a Jesús. Así lo recuerda Pablo a la comunidad de Filipos: el verdadero discípulo conoce al Maestro estando con Él, orando y actuando como Él. El evangelio de hoy nos muestra a Jesús enseñando con parábolas sacadas de la vida diaria. Sus oyentes son personas consideradas “imperfectas” por la sociedad, pero Jesús responde a las críticas de los “santos” de Israel con una lección clara. Las tres parábolas revelan el corazón de Dios: lleno de amor por el pecador, tanto en su extravío como en su regreso. Si Dios no excluye a nadie, ¿por qué a veces nosotros nos parecemos más a los fariseos, juzgando en lugar de acoger? La alegría de los ángeles por cada convertido es inmensa. Reflexionemos: ¿qué endurece nuestro corazón y nos impide abrirnos a quienes Dios ya ha aceptado sin condiciones? Jesús nos invita a celebrar, no a señalar. 

Pensamiento del día.

“Dios nunca deja de buscarnos; su amor nos encuentra y nos devuelve a casa” (Kevin Silvero, joven misionero, Lambaré, Paraguay).