10 de Febrero del 2026
5º Ordinario Ordinario
Santa Escolástica (547)
1Re 8,22-23.27-30: «Escucha la súplica de tu pueblo, Israel»
Sal 84: «¡Que deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos!»
Mc 7,1-13: Descuidan el mandato de Dios por la tradición
Se reunieron junto a él los fariseos y algunos letrados venidos de Jerusalén.
2 Vieron que algunos de sus discípulos tomaban alimentos con manos impuras, es decir, sin lavárselas.
3 –porque los fariseos y los judíos, en general, no comen sin antes lavarse cuidadosamente las manos, observando la tradición de sus mayores;
4 y si vuelven del mercado, no comen si no se lavan totalmente; y observan otras muchas reglas tradicionales, como el lavado de copas, jarras y ollas y mesas–.
5 De modo que los fariseos y los letrados. Y le preguntaron: ¿Por qué no siguen tus discípulos la tradición de los mayores, sino que comen con manos impuras?
6 Les respondió: Qué bien profetizó Isaías de la hipocresía de ustedes cuando escribió: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí;
7 el culto que me dan es inútil, ya que la doctrina que enseñan son preceptos humanos.
8 Descuidan el mandato de Dios y mantienen la tradición de los hombres.
9 Y añadió: Ustedes dejan de lado el mandato de Dios para mantener su propia tradición.
10 Pues Moisés dijo: Sustenta a tu padre y a tu madre, y también: Quien abandona a su padre o su madre debe ser condenado a muerte.
11 Ustedes, en cambio, dicen: Si uno comunica a su padre o su madre que la ayuda que debía darles es qorban –es decir, ofrenda sagrada–,
12 entonces les está permitido no ayudarlos.
13 Y así invalidan el precepto de Dios en nombre de su tradición. Y como ésas hacen muchas otras cosas.
Comentario
El evangelio de Marcos plantea un dilema entre la tradición y el mandato de Dios. Los discípulos de Jesús no cumplen un precepto de pureza externa, como lavarse las manos antes de comer, y esto desata críticas. Jesús responde apuntando al corazón: nuestra relación con Dios no depende de costumbres externas, sino de lo que llevamos dentro. Tener manos limpias, pero un corazón lleno de egoísmo, injusticia o rencor, es mucho más grave. Jesús nos invita a priorizar el amor sobre las tradiciones, a que nuestras acciones nazcan de un corazón puro, no de la simple costumbre. En esta reflexión surge una pregunta clave: ¿Mi relación con Dios se basa en el amor y la misericordia, o solo en cumplir tradiciones? Recordemos que lo esencial siempre está en el corazón.
Pensamiento del día.
“Algunos podrán aplaudirnos porque parecemos expertos en encontrar puntos negativos y peligros. ¿Pero cuál sería el resultado de esa actitud? Más y más distancia, menos cercanía, menos ayuda mutua” (ChV 66).