29 de Marzo del 2025

Primera lectura: Os 6,1-6: 
«Quiero misericordia, y no sacrificios»
Salmo: 51: 
«Quiero misericordia, y no sacrificios»
Evangelio: Lc 18,9-14: 
El publicano bajó a su casa justificado

3ª Semana de Cuaresma Santos Jonás y Barquicio (s. III)

 

9 En aquel tiempo, por algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás, Jesús contó esta parábola:
10 Dos hombres subieron al Templo a orar: uno era fariseo, el otro recaudador de impuestos.
11 El fariseo, de pie, oraba así en voz baja: Oh Dios, te doy gracias porque no soy como el resto de los hombres, ladrones, injustos, adúlteros, o como ese recaudador de impuestos.
12 Ayuno dos veces por semana y doy la décima parte de cuanto poseo.
13 El recaudador de impuestos, de pie y a distancia, ni siquiera alzaba los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: Oh Dios, ten piedad de este pecador.
14 Les digo que éste volvió a casa absuelto y el otro no. Porque quien se alaba será humillado y quien se humilla será alabado.
 
 
 
Comentario 

 

El choque entre el merecimiento y la gracia o lo legal y la misericordia, son oportunidad para el crecimiento. El fariseo representa al grupo de personas piadosas, moralistas y legalistas. Si bien es cierto que en sus orígenes los fariseos fueron los defensores de la ley mosaica, en tiempos de Jesús se vuelven excesivamente radicales y escrupulosos. A Jesús le preocupa que detrás de ese celo por la ley, se esconden actitudes fanáticas e hipócritas. Por otra parte, los publicanos o recaudadores de impuestos, eran considerados el grupo más corrupto de la administración pública. Compraban a Roma el derecho a cobrar impuestos, y luego imponían tasas arancelarias altísimas, de manera que si alguien no podía pagar era expropiado de sus bienes o hecho esclavo. Por eso los odiaban a morir. En la parábola, el fariseo se auto justifica por sus méritos, en cambio el publicano solo se atreve a pedir perdón e implorar misericordia. La invitación de Jesús es a no alimentar la autosuficiencia, sino a reconocer la necesidad de la gracia.

“Mientras nos encontramos aún en camino hacia la plena comunión, tenemos ya el deber de dar testimonio común del amor de Dios a su pueblo colaborando en nuestro servicio a la humanidad” (FT 280).

El DIARIO BÍBLICO es un servicio desinteresado y no lucrativo que los Misioneros Claretianos de América hacen a la Nueva Evangelización, para las iglesias locales del Continente y de otras iglesias hispanoparlantes de más allá.

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