29a Semana Ordinario
San Honorio (s. VI)
Ef 2,12-22: Él ha hecho de los dos pueblos una sola cosa
Sal 85: «Dios anuncia la paz a su pueblo»
Lc 12,35-38: Tengan las lámparas encendidas
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Tengan la ropa puesta y las lámparas encendidas.
36 Sean como aquellos que esperan que el amo vuelva de una boda, para abrirle en cuanto llegue y llame.
37 Dichosos los sirvientes a quienes el amo, al llegar, los encuentre despiertos: les aseguro que él mismo recogerá su túnica, los hará sentarse a la mesa y les irá sirviendo.
38 Y si llega a medianoche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos.
Comentario
Jesús nos invita a estar siempre vigilantes, como siervos que esperan el regreso de su señor. Esta vigilancia no es miedo ni pasividad, sino una actitud de servicio y compromiso con el Reino de Dios. Se trata de vivir con el corazón encendido, para no dejarse arrastrar por el egoísmo y la indiferencia. El Señor promete algo extraordinario: al encontrar a sus siervos velando, será Él quien los sirva. Este gesto rompe con las lógicas del poder, revelándonos a un Dios que se entrega y se pone al servicio de su pueblo. Esta llamada a la vigilancia nos libera de la distracción y el conformismo, recordándonos que nuestra vida tiene un propósito más grande: ser testigos del amor y la justicia de Dios en el mundo. Pidamos al Señor la gracia de mantenernos despiertos y disponibles para su Reino, viviendo con esperanza y compromiso cada día, hasta el momento en que nos llame a su encuentro.
Pensamiento del día.
“Mantener las lámparas encendidas nos recuerda estar listos para servir, ser atentos y mostrar gratitud hacia los demás” (Flavia Maria Lioi, Esc. Padre Claret, Rosario, Argentina).