Diario Bíblico en Español

7 de Agosto del 2022

Primera lectura: Sabiduría 18,6-9: 
Nos honrabas llamándonos a ti
Salmo: 33:
¡Feliz la nación cuyo Dios es el Señor! 
Segunda lectura: Hebreos 11,1-2.8-19: 
La fe, seguridad de lo que se espera
Evangelio: Lucas 12,32-48:
Dichoso el sirviente que se encuentre preparado

19o Ordinario Cayetano, fundador (1547) Sixto, papa y mártir (258)

32 Dijo Jesús a sus discípulos: «No temas, pequeño rebaño, que el Padre de ustedes ha decidido darles el reino.
33 Vendan sus bienes y den limosna. Consigan bolsas que no se rompan, un tesoro inagotable en el cielo, donde los ladrones no llegan ni los roe la polilla.
34 Porque donde está el tesoro de ustedes, allí también estará su corazón.
35 Tengan la ropa puesta y las lámparas encendidas.
36 Sean como aquellos que esperan que el amo vuelva de una boda, para abrirle en cuanto llegue y llame.
37 Dichosos los sirvientes a quienes el amo, al llegar, los encuentre despiertos: les aseguro que él mismo recogerá su túnica, los hará sentarse a la mesa y les irá sirviendo.
38 Y si llega a media noche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos.
39 Entiendan bien esto, si el dueño de casa supiera a qué hora iba a llegar el ladrón, no le dejaría abrir un boquete en su casa.
40 Ustedes también estén preparados, porque cuando menos lo piensen llegará el Hijo del Hombre...».
 
Comentario 

Puede parecer una tontería, pero lo único que tenemos es el tiempo. O, mejor dicho, el presente. Es lo único de que disponemos: este momento que estamos viviendo. Es decir, la vida es nuestro mayor tesoro. Por eso hay que aprovecharla. Minuto a minuto. Para disfrutarla, para gozarla, para que no se nos escape nada de lo que en ella nos sucede y hacemos que nos suceda.

Es exactamente lo que nos dice Jesús en el Evangelio. No podemos vivir dormidos, distraídos. Hay que vivir en vela porque en cualquier momento llega el Señor, está llegando, y se nos puede pasar la mejor oportunidad de nuestra vida. Jesús pone el ejemplo de los criados que esperan la llegada de su amo. Nosotros podríamos poner el ejemplo del joven que tiene que estar atento porque en cualquier momento puede pasar a su lado el amor de su vida y lo puede perder.

¿Qué es eso que nos podemos perder y que no deberíamos perder de ningún modo? ¿A qué se refiere Jesús cuando nos pide que estemos atentos? La respuesta está en la fraternidad-sororidad. El tipo de atención que nos pide Jesús no es la que tiene el hombre de negocios para ganar dinero. Jesús quiere que estemos atentos a los hermanos y hermanas. Vivir de una forma que valga la pena sólo tiene un significado para Jesús: construir la familia de Dios. Sólo así encontraremos la verdadera felicidad. Esa es la fe de que nos habla la segunda lectura.

Creer en Jesús es creer que Él está en medio de nosotros construyendo su Reino, haciéndonos hermanos. En la medida en que somos capaces de ver en los que nos rodean el rostro de un hermano, nuestro corazón será capaz de amar. Y amar es vivir. Y crear fraternidad. Ése es el tipo de vida que Jesús quiere para nosotros. Ése es el tipo de vida para el que vale la pena estar atento. Lo demás, todo lo demás, es perder el
tiempo. Y perder la vida.

¿Qué hago con mi tiempo?, ¿cómo lo aprovecho?, ¿me esfuerzo por vivir desde la fe todas
las horas de mi vida? ¿Soy capaz de mirar con ojos de fe a quienes viven conmigo o a quienes me encuentro por la calle, en el trabajo, en la escuela? ¿Qué veo a mi alrededor: vidas hermanas o enemigos que amenazan y de quienes me tengo que defender?

 

 

 

 

 

 

 

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