Diario Bíblico en Español

5 de Marzo del 2023

Primera lectura: Génesis 12,1-4a:
Vocación de Abrahán, padre del pueblo de Dios
Salmo: 33: 
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti
Segunda lectura: 2 Timoteo 1,8b-10:
Dios nos llama y nos ilumina
Evangelio: Mateo 17,1-9:
Su rostro resplandecía como el sol

2º de Cuaresma José Oriol (1702)

1 Seis días más tarde llamó Jesús a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña elevada.
2 Delante de ellos se transfiguró: su rostro resplandeció como el sol y su ropa se volvió blanca como la luz.
3 De pronto se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él.
4 Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús: Señor, ¡qué bien se está aquí! Si te parece, armaré tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.
5 Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa les hizo sombra y de la nube salió una voz que decía: Éste es mi Hijo querido, mi predilecto. Escúchenlo.
6 Al oírlo, los discípulos cayeron boca abajo temblando de mucho miedo.
7 Jesús se acercó, los tocó y les dijo: ¡Levántense, no tengan miedo!
8 Cuando levantaron la vista, sólo vieron a Jesús.
9 Mientras bajaban de la montaña, Jesús les ordenó: No cuenten a nadie lo que han visto hasta que el Hijo del Hombre resucite de entre los muertos.
 
Comentario 

 

Durante este camino cuaresmal nos continúan acompañando los procesos de madurez en la fe de los personajes bíblicos. Este domingo nos acompaña el patriarca Abrán, a quien se le pide dejar la casa paterna para convertirse en padre de un pueblo numeroso. En clave de respuesta vocacional, toda persona está invitada a dejar las seguridades de su núcleo familiar no sólo para conformar su propia familia sino para abrirse a la comunión en fraternidad y sororidad universal. Como dijo el Papa Francisco, que se globalice no sólo el mercado sino la ternura, la amabilidad, la solidaridad que nos permita sentirnos miembros corresponsables del destino de la gran familia humana. La irresponsabilidad que muchos muestran para con el planeta se presenta como una oportunidad para las comunidades de fe. Hemos de demostrar que la fe nos impulsa a cuidar de la vida en todas sus formas.

Desde la prisión, Pablo se siente corresponsable de sostener espiritualmente a Timoteo por lo que lo anima a no dejarse vencer por las dificultades y tropiezos del camino. En muchos ambientes se ha perdido la credibilidad de la Iglesia institución y de los procesos evangelizadores; gana terreno el secularismo que, en muchos casos, no prescinde de la fe pero si de las prácticas cultuales o religiosas. Y es acá donde el testimonio de Pablo nos invita a la audacia y a la valentía misionera. Necesitamos implicarnos desde nuestra identidad cristiana en procesos que signifiquen salvación integral de las personas, especialmente en los ámbitos político, económico y social; no solamente el religioso.

Jesús quiere que el liderazgo en las comunidades se haga cargo de todo aquello que desfigura o afea la vida. La experiencia de la transfiguración pretende ser la memoria sostenida, a lo largo de la historia, de un Dios que no se olvida de su Pueblo. Presencia de un Dios que se abaja porque quiere la liberación de sus hijos e hijas. Hoy como ayer nos es difícil comprender que entrar en intimidad con Dios no es evasión o huida; todo lo contrario; es adquirir sabiduría y fortaleza para enfrentar la vida con todas sus dificultades. La tentación de Pedro es nuestra tentación, porque vamos en busca de Dios para que nos aparte todo lo malo sin tener que hacernos cargo o enfrentarlo. El encuentro con Dios es en todo momento consuelo interior e impulso vital para manifestar de qué estamos hechos. Ojalá que fomentemos liderazgos y comunidades que manifiesten la cercanía de Dios a quienes necesitan ser sostenidos en momentos de dificultad.

“El problema es que un camino de fraternidad, local y universal sólo puede ser recorrido por espíritus libres y dispuestos a encuentros reales” (FT 50).