Diario Bíblico en Español

30 de Marzo del 2023

Primera lectura: Gén 17,3-9:
Serás padre de pueblos
Salmo: 105:
El Señor se acuerda de su Alianza eternamente
Evangelio: Jn 8,51-59:
Abrahán gozaba pensando ver mi día

5a semana de Cuaresma Zósimo (418)

51 En aquel tiempo dijo Jesús a los judíos: «Les aseguro que quien cumpla mi palabra no sufrirá jamás la muerte».
52 Entonces le dijeron los judíos: «Ahora sí estamos seguros de que estás endemoniado. Abrahán murió, lo mismo los profetas, y tú dices que quien cumpla tu palabra no sufrirá jamás la muerte.
53 ¿Por quién te tienes?». 54Contestó Jesús: «Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada; es mi Padre quien me glorifica, el mismo que ustedes llaman nuestro Dios,
55 aunque no lo conocen. Yo en cambio lo conozco. Si dijera que no lo conozco, sería mentiroso como ustedes. Pero lo conozco y cumplo su palabra.
56 Abrahán, el padre de ustedes disfrutaba esperando ver mi día: lo vio y se llenó de alegría».
57 Le replicaron los judíos: «No has cumplido cincuenta años, ¿y has conocido a Abrahán?».
58 Jesús les dijo: «Les aseguro, antes de que existiera Abrahán, existo yo».
59 Recogieron piedras para apedrearlo; pero Jesús se escondió y salió del Templo.
 
Comentario 

 

¡La vida eterna! ¡La gloria de Dios! siguen siendo para el imaginario cristiano palabras de difícil comprensión, con una concreción o realización más allá de esta vida. Nosotros podemos eternizar en el espacio y en el tiempo los gestos de amor sincero y desinteresado dando así sentido a nuestra existencia. No habrá “vida eterna” si no sabemos abrazar la vida que hoy nos es ofrecida como oportunidad, aún en medio de las dificultades y contradicciones que nos acompañan. De acuerdo con lo que nos narra el evangelio, Jesús va soportando un creciente grado de conflictividad por esa vida alternativa que propone y en la que incluye a todas las personas sin distinción, especialmente a las que muchos consideran privadas de esa gloria de Dios. En una Iglesia cada vez más sinodal y de comunión, necesitamos fomentar nuevas prácticas desde nuevos lenguajes. No hay gloria de Dios sin la dignificación de toda vida.

“La vida subsiste donde hay vínculo, comunión, fraternidad; y es una vida más fuerte que la muerte cuando se construye sobre relaciones verdaderas y lazos de fidelidad” (FT 87).