Diario Bíblico en Español

28 de Junio del 2022

Primera lectura: Am 3,1-8; 4,11-12: 
Habla el Señor, ¿quién no profetiza?
Salmo: 5:
Señor, guíame con tu justicia
Evangelio: Mt 8,23-27: 
Se puso en pie, increpó a los vientos y al lago, y vino una gran calma

13a Semana Ordinario Ireneo (s. II)

23 Cuando subía Jesús a la barca lo siguieron los discípulos.
24 De pronto se levantó tal tempestad en el lago que las olas cubrían la embarcación, mientras tanto él dormía.
25 Los discípulos se acercaron y lo despertaron diciendo: «¡Señor, sálvanos, que nos hundimos!».
26 Él les dijo: «¡Qué cobardes y hombres de poca fe son ustedes!». Se levantó, increpó a los vientos y al lago, y sobrevino una gran calma.
27 Los hombres decían asombrados: «¿Quién es éste, que hasta los vientos y el lago le obedecen?».
Comentario 

Frente a tantas tragedias acaecidas en el mundo en estos últimos años, nos puede quedar la sensación de que todavía no hemos aprendido a valorar la “vida”. Somos como un «palo humeante», nos dice Amós, que reacciona momentáneamente y se cuestiona, pero luego se le pasa el susto y sigue igual sin generar cambios. Algo de esto demostramos con las aperturas durante la pandemia, porque caímos en una desesperación, no tanto por ver a los seres queridos cuanto por continuar con nuestras rutinas y vidas habituales a las que ya estábamos más que acostumbrados.

Nuestras súplicas se parecen a las de los discípulos: cuando sentimos que nos hundimos, gritamos desesperadamente: «¡Señor, sálvanos!». Pero, una vez pasada la tormenta, vamos tras la búsqueda de nuestras propias seguridades y vida cómoda. ¡Cuidado! Porque nos encontramos delante de una vida frágil y limitada. Además de invitarnos a la fe, Jesús nos invita a vencer la sensación de “naufragio” cuando dejamos de ser tan dependientes de las cosas que nos ofrece el sistema.

 

 

 

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