Diario Bíblico en Español

17 de Diciembre del 2022

Primera lectura: Gén 49,2.8-10: 
El cetro no se apartará de Judá
Salmo: 72: 
Que en sus días florezca la justicia, y la paz abunde eternamente
Evangelio: Mt 1,1-17 
Genealogía de Jesucristo, hijo de David

Feria privilegiada de Navidad Lázaro (s.I)

1 Libro de la genealogía de Jesús, Mesías, hijo de David, hijo de Abrahán:
2 Abrahán engendró a Isaac; Isaac engendró a Jacob; Jacob engendró a Judá y a sus hermanos.
3 Judá engendró, de Tamar, a Fares y Zará; Fares engendró a Esrón; Esrón engendró a Arán.
4 Arán engendró a Aminadab; Aminadab engendró a Naasón; Naasón engendró a Salmón.
5 Salmón engendró, de Rajab, a Booz; Booz engendró, de Rut, a Obed; Obed engendró a Jesé.
6 Jesé engendró al rey David. David engendró, de la mujer de Urías, a Salomón.
7 Salomón engendró a Roboán; Roboán engendró a Abías; Abías engendró a Asaf.
8 Asaf engendró a Josafat; Josafat engendró a Jorán; Jorán engendró a Ozías.
9 Ozías engendró a Joatán; Joatán engendró a Acaz; Acaz engendró a Ezequías. 10 Ezequías engendró a Manasés; Manasés engendró a Amón; Amón engendró a Josías.
11 Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, en tiempos del destierro a Babilonia.
12 Después del destierro a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel; Salatiel engendró a Zorobabel.
13 Zorobabel engendró a Abiud; Abiud engendró a Eliacín; Eliacín engendró a Azor.
14 Azor engendró a Sadoc; Sadoc engendró a Aquín; Aquín engendró a Eliud.
15 Eliud engendró a Eleazar; Eleazar engendró a Matán; Matán engendró a Jacob.
16 Jacob engendró a José, esposo de María, de la que nació Jesús, llamado el Mesías.
17 De este modo, todas las generaciones de Abrahán a David son catorce; de David hasta el destierro a Babilonia, catorce; del destierro de Babilonia hasta el Mesías, catorce.
 
Comentario 

Hoy iniciamos la octava de preparación previa a la Natividad. La liturgia de la Palabra, con la genealogía de Jesús, nos invita a profundizar en la comprensión y vivencia de este gran misterio de fe que se fue gestando en el tiempo. Siempre nos resulta peculiar este texto, por su esquema repetitivo y por el elenco de nombres no del todo conocidos. Mas allá de la primera impresión del relato evangélico, es fundamental captar el sentido teológico que el autor nos comunica: Dios no tiene reparo de encarnarse en una historia humana sucia, manchada u oscura. Jesús entra en nuestra historia en lo considerado débil y de poca importancia. En medio del bombardeo publicitario de esta época, que promueve una Navidad superficial y de consumo, el desafío es vivirla con espíritu cristiano, con actitud más contemplativa. No se puede celebrar el misterio de la encarnación si no identificamos dónde y en quiénes se hace presente hoy Jesús. Solidarizate con aquellas realidades donde Dios te está necesitando. ¡Hazte cómplice de Dios!