Diario Bíblico en Español

14 de Marzo del 2023

Primera lectura: Dn 3,25.34-43: 
Acepta nuestro corazón contrito
Salmo: 25: 
Señor, recuerda tu misericordia
Evangelio: Mt 18,21-35: 
Perdona a tu hermano y el Padre te perdonará

3a semana de Cuaresma Matilde (968)

21 En aquel tiempo se acercó Pedro a Jesús y le preguntó: «Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?».
22 Le contestó Jesús: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
23 Por eso, el Reino de los cielos se parece a un rey que decidió ajustar cuentas con sus sirvientes …le presentaron uno que le adeudaba diez mil monedas de oro…
26 El sirviente se arrodilló ante él suplicándole: “¡Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré!”.
27 Compadecido de aquel sirviente, el rey lo dejó ir y le perdonó la deuda.
28 Al salir, aquel sirviente tropezó con un compañero que le debía cien monedas…
29 Cayendo a sus pies, el compañero le suplicaba: “¡Ten paciencia conmigo y te lo pagaré!”.
30 Pero el otro se negó y lo hizo meter en la cárcel hasta que pagara la deuda…
32 Entonces el rey lo llamó y le dijo: “¡Sirviente malvado, toda aquella deuda te la perdoné porque me lo suplicaste!
33 ¿No tenías tú que tener compasión de tu compañero como yo la tuve de ti?”
34 E indignado, el rey lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda…».
 
 
Comentario 

 

Nos cuesta familiarizarnos con la palabra “límite” en una sociedad que nos habla constantemente de lo ilimitado. Y para vivir moderadamente, necesitamos ir limitando las prácticas o costumbres que nos pueda afectar. En un mundo de excesos la austeridad y la moderación son el camino que realmente conduce a la libertad y a la paz. La parábola de hoy nos invita a tomar conciencia de que, de una u otra forma, todos somos deudores. Seguramente tenemos deudas acumuladas con nosotros mismos, con los demás y con la misma Creación. Aunque conozcamos a personas que no se limitan y prefieren derrochar hasta lo que no tienen, no caigamos en la trampa de creer que quien más posee es más feliz. Recordemos que quien no paga sus deudas personales y comunitarias, compromete su futuro y el de los suyos. ¡Cuidemos nuestro tesoro más preciado: la VIDA!

“Quien sufre la injusticia tiene que defender con fuerza sus derechos y los de su familia precisamente porque debe preservar la dignidad que Dios ama” (FT 241).