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"Claret, la Palabra y sus experiencias de palabra"


Exodo, vulnerabilidad y espiritualidad
Para Claret, el encuentro con la Palabra siempre fue una experiencia simultánea de cuestionamiento, modelación (formación) y orientación de vida. En palabras más actuales, Dios en la vida de Claret, siempre le dio qué pensar, qué sentir, qué trabajar en función de la voluntad de Dios y la Salvación de las almas; una experiencia de saber sentir, saber pensar y saber hacer en función del acontecer del Reino en la historia y la consecuente liberación del ser humano de todo aquello que lo deshumaniza.

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Exodo, vulnerabilidad y espiritualidad

Arnovis Muñoz
28 de enero del 2015

I. Palabras de obertura

Si quisiéramos definir a San Antonio María Claret, no sólo diríamos como fundamentalmente se le conoce, "Misionero Apostólico" sino también como "Apóstol de la Palabra". De manera sintética lo llamaríamos "Misionero Apostólico de la Palabra". Sin duda, y sin ánimos de absolutismo y anacronismos, Claret, de acuerdo a su contexto vital (Sitz im Leben), representa de manera palpable la fecundidad fontanal, la demostración de fuerza de la Palabra de Dios, cuando nos abocamos a su lectura, estudio, meditación y praxis . Para Claret, el encuentro con la Palabra siempre fue una experiencia simultánea de cuestionamiento, modelación (formación) y orientación de vida. En palabras más actuales, Dios en la vida de Claret, siempre le dio qué pensar, qué sentir, qué trabajar en función de la voluntad de Dios y la Salvación de las almas; una experiencia de saber sentir, saber pensar y saber hacer en función del acontecer del Reino en la historia y la consecuente liberación del ser humano de todo aquello que lo deshumaniza.

Para los que bebemos de su inspiración como ciudadanos del mundo, La Palabra de Dios escrita, la Biblia, no puede ser un objeto de lujo destinado a yacer bajo el polvo de los anaqueles o en nuestros pretendidos altares domésticos. La Biblia hay que escudriñarla, rumiarla. Al igual que para Claret, ha de ser fundamentalmente una experiencia del Espíritu, descubriendo en dicha experiencia, las claves de la vida, espiritualidad y misión .

II. La Palabra (Biblia y Vida) Una experiencia exodal y de desierto para Claret

El Padre Claret, siente que su espíritu es para y pertenece al mundo. Si nos preguntásemos cuál es la raíz de la fundación de la Congregación y el sentido con el cual funda las otras experiencias de vida apostólica, radica fundamentalmente en esa frase: "mi espíritu es para y pertenece al mundo". Ya esto nos indica que la Palabra a Claret lo desinstala, lo desacomoda, lo dinamiza y motiva. Leamos lo que nos dice la Autobiografía al respecto:

"El Señor me dio a conocer que no sólo tenía que predicar a los pecadores sino también a los sencillos de los campos y aldeas había de catequizar, predicar, etc., etc., y por esto me dijo aquellas palabras: Los menesterosos y los pobres buscan aguas y no las hay; la lengua de ellos se secó de sed. Yo el Señor les oiré; yo el Dios de Israel no les desampararé (Is 41,17). Yo haré salir ríos en las cumbres de los collados y fuentes en medio de los campos, y los que en el día son áridos desiertos, serán estanques de buenas y saludables aguas (Is 41,18). Y de un modo muy particular me hizo Dios Nuestro Señor entender aquellas palabras: "El Espíritu del Señor está sobre mí y el Señor me envió a evangelizar a los pobres y a sanar a los contritos de corazón" .

No podemos considerar que la mención que hace Claret del texto de Isaías y Lucas, en su contexto, tuvo los mismos alcances de interpretación que tiene para nosotros que leemos el mismo texto hoy. Sin embargo, no podemos dudar de la acción del Espíritu en él y la opción manifiesta por todos aquellos necesitados de liberación de su tiempo. Leyendo entre líneas, la "relectura" que hace Claret de los textos en su autobiografía, nos hablan de un carácter memorial y exodal vivida por él en su encuentro con la Palabra. Como lo expresa Agustín Monroy, el contexto en el cual se inserta esta experiencia trasluce una imagen de iglesia, de mundo y de persona muy propia de la época. El P. Claret, siente que fuera de la Iglesia no hay salvación: "eclesiocentrismo"; nota un mundo llevado por la oscuridad: "demoniaco" y entiende que el hombre esta llevado por la fuerza del pecado: "moralizante-pecadora". La iglesia y todos los movimientos eclesiales del tiempo, hablaban más del infierno que del cielo; más de la condenación que de la gracia; más del demonio que del Espíritu . Pero Claret, nos dice más que esto, se adelanta un poco a su época.

El, descubre en sus itinerancia y bitácora evangelizadora, que en el mundo en el cual él vive hay situaciones a las cuales responder, corazones atravesados por el pecado, que hay hombres y mujeres oprimidos por el poder del mal; a todas estas situaciones él se siente a urgido dar una respuesta. La Autobiografía lo expresa de manera explícita:

"Los menesterosos y los pobres buscan aguas y no las hay; la lengua de ellos se secó de sed. Yo el Señor les oiré; yo el Dios de Israel no les desampararé. Yo haré salir ríos en las cumbres de los collados y fuentes en medio de los campos, y los que en el día son áridos desiertos, serán estanques de buenas y saludables aguas (Is 41, 1 7-18).

Esto implica para los que bebemos de su carisma e inspiración en todo el mundo y de acuerdo a las situaciones en las cuales vivimos hoy, en clave de Espíritu, de ese mismo Espíritu de Dios que movió a Claret, movernos a caminar por los senderos de la libertad, la justicia y la paz (Shalom). Esto es lo que llamamos actitud exodal. De cruzar, de salir de donde nos hemos y estamos instalados, anquilosados. Esta actitud supone rupturas; capacidad y disposición al cambio, a la transformación; exige éxodos interiores y exteriores.

Pero esto no lo podemos hacer solos, necesitamos hacerlos con otros. El mismo Claret lo decía: "Hacer con otros, lo que solo no puedo". Es necesario tomar conciencia de los mecanismos alienantes en todos los ámbitos de la sociedad actual para emprender el camino de la liberación. Dejar a un lado nuestros prejuicios, nuestras comodidades y seguridades de la propia casa, de las seguridades del propio grupo, de movimiento, de la comunidad; seguridades que nos vacunan contra el riesgo, la aventura y el cambio. No es un camino fácil, El mismo lo comprendió así, pero se supo confiado en la Palabra del Señor que lo sostuvo. En otras palabras, es imposible ser un auténtico seguidor y seguidora de Jesús al estilo de Claret, sin prescindimos del contexto, de las personas y de la Palabra. En el modo de ser exodal es ineludible el desierto. El texto, anterior de Isaías es memoria actualizada de Ex 3,7-8, experiencia de evocación del desierto:

"Ciertamente he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he escuchado su clamor a causa de sus capataces, pues estoy consciente de sus sufrimientos. Y he descendido para librarlos de la mano de los egipcios, y para sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel".

La experiencia de desierto puede ser tan contradictoria, como dolorosa y de maduración. Podemos tener la tentación de volver atrás, de no cruzar el mar, de inmovilizarnos, de no enfrentarnos con el mundo. Es necesario recurrir al Espíritu, a las experiencias fundacionales con la Palabra Dios para sostenernos en un mundo tan lleno de posibilidades pero tan hostil. La experiencia de desierto es la experiencia de afrontar la crisis, esa oportunidad para\u2026o nos aventuramos como el oro a acrisolarnos o simplemente naufragamos ante el miedo y la incapacidad.

En definitiva, las experiencia exodal y de desierto de Claret, nos invitan a hacer un análisis serio de la realidad al interior de la estructura y en la macroestructura del mundo sin el cual no podremos situarnos, concreta e históricamente nuestra identidad y misión. De lo contrario, las preguntas, los propósitos y las acciones que hagamos, serán meros paliativos que no responderán a lo urgente, oportuno y eficaz. Parafraseando a Hugo Asmann, tenemos que salvarnos del cinismo frente a la Palabra, porque muchos de nuestros escritos, de nuestros propósitos y de nuestros idearios se reducen a cinismo. Y la lógica de Claret va por otro lado. La actitud exodal y de desierto que nace de su encuentro con la Palabra han de lanzarnos al encuentro con el "texto primordial de Dios", la vida, la realidad y su sombra, con su continua humanización y de deshumanización.

III. Una experiencia de vulnerabilidad y atracción "Como una saeta que le traspasa el corazón"

En el contexto de Claret esta experiencia se entiende en términos de trastorno y transformación. Dicho de otro modo, pero con el mismo sentido, la Palabra lo afecta, lo hiere. La Palabra lo conmueve y lo espabila, lo saca del letargo y la comodidad. La confrontación de la Palabra lo pone en una situación límite. "De qué le sirve al hombre ganar el mundo si al final pierde su alma? (Mt 16, 26). Claret se da cuenta que el cuestionamiento de la Palabra no es impersonal, tiene rostro. La Palabra, el Evangelio es una persona, no es una ideología, no es un cuento, es un acontecimiento que acontece en mi vida, en la vida de los otros y del mundo. En el contexto de la celebración eucarística, la Palabra, el Evangelio, lo despertó, traspasándole el corazón como una saeta:

"En medio de esta barahúnda de cosas, estando oyendo la santa Misa, me acordé de haber leído desde muy niño aquellas palabras del Evangelio: "De qué le aprovecha al hombre el ganar todo el mundo si finalmente pierde su alma? Esta sentencia me causó una profunda impresión... fue para mí una saeta que me hirió el corazón" .

Esta experiencia de dejarse afectar por la Palabra, en Claret tiene su correlato histórico-antropológico. Recuerda él que desde niño, se sentía de corazón tierno y compasivo, que no podía quedarse indiferente ante una desgracia, una situación de miseria; le daba escrúpulo gastar sabiendo que había necesidades que remediar\u2026 son pues estas miserias corporales las que me afectan tanto, decía\u2026 . No es posible entonces, en él que la Palabra lo afecte y esta experiencia no toque su vida y lo ponga de cara a las experiencias de dolor, de sufrimiento y de angustia que vivían los hombres y mujeres de su tiempo. "Causa el mismo efecto el cuestionamiento que nace del encuentro con la Palabra, con la persona del Evangelio que tenemos hoy? Porque, tengamos conciencia o no de ello, ese cuestionamiento tanto en él como en nosotros es de una persona, Jesús de Nazaret.

Ya para el contexto vital donde se inserta Claret, esto es una novedad histórica-teologal: la ternura, la compasión y la solidaridad ante el sufrimiento del otro [sin ánimos de ser anacrónicos e idealistas con su persona], frente a un mundo cuya característica fundamental era el individualismo, Antonio pone su vida al servicio del "otro". Esa idea del sufrimiento humano es la que le ha hecho de él, trabajar y trabajar mientras viva, como él mismo expresa :

"No puedo ver una desgracia, una miseria que no la socorra, me quitaré el pan de la boca para dar al pobrecito y aún me abstendré de ponérmelo en la boca para tenerlo y darlo cuando me lo pidan, y me da escrúpulo el gastar para mí recordando que hay necesidades para reme\u00acdiar".

De fondo, Claret no sólo trata de abstraer y responder a la situación personal de muchos hombres y mujeres de su tiempo que vivían en situaciones complicadas, sino de la sociedad donde se encuentran. La sociedad que describe el Santo se encuentra signada por el individualismo, el egoísmo, la apariencia, las pretensiones de poder, la corrupción, la pobreza. Y es en medio de estas situaciones donde él da giro a contravía, para ir en contra de ese orden establecido, haciendo desde aquel tiempo, opciones claras y concretas: por el hombre y la mujer vulnerables y vulnerados moral, ética, social y económicamente . Elementos como preocupación, conciencia de misericordia, sentimientos de compasión y actitudes de solidaridad, no sólo formaron parte de su angustia de infante sino que se agudizaron cuando adulto y se tradujeron en acciones que fueron desde la denuncia hasta la creación de estructuras y mecanismos que favorecían la inclusión de estas sujetos vulnerados y vulnerables (pobres, empobrecidos, víctimas llamaríamos hoy) desde la perspectiva moral \u2013fundamentalmente- como socioeconómica.

La lógica de la vulnerabilidad para la vida del seguidor de Jesús al estilo "claretiano" tiene que decirnos, significarnos y lanzarnos a algo. El sentir "traspasado el corazón" no es más que la sensibilidad y responsabilidad como "expresión al otro", a ese otro que está en condiciones infrahumanas, en condiciones de muerte. Y esa expresión al otro, no quiere decir tener un sentimiento de lástima y de compartir su situación desde lejitos, no. Implica, ofrecerse sin reservas por dar un vuelco a ese orden establecido. Esto me exige un dejarme afectar, de lo contrario será solo asistencialismo. En términos de Emmanuel Levinas, podríamos decir: la vulnerabilidad se enraíza en la sensibilidad como posibilidad de "exposición al otro". Se trata de haber-sido-ofrecido-sin-reserva (al otro), sin encontrar protección en ningún tipo de consistencia, o ninguna identidad de un estado como si la sensibilidad fuese precisamente aquello que toda protección y toda ausencia de protección suponen" . Dicho de otro modo, la presencia del otro me hace vulnerable, compasivo, capaz de salvarme del miedo a la agresión y a la prevención frente a mí, está llamada a producir otro modelo de encuentro, de relaciones . Porque al parecer la lógica de comportamiento hoy más que nunca es solipsista, con un slogan bastante salvaje y negador de todo lo humano: "tenemos derecho a huir del dolor ajeno". Esto no es una opción evangélica para los seguidores y seguidoras de Jesús en cada una de sus manifestaciones.

Por último, esa vulnerabilidad que nace del encuentro con la Palabra y la vida en Claret ha de tener consecuencias de orden social, diríamos también, de orden eclesial, comunitario.- "Nos dice algo o nos interpela o demanda las situaciones y condiciones de las víctimas de la violencia, de la delincuencia, de los desastres naturales, de la discriminación racial o de género, la exclusión social, los problemas de salud mental, los inmigrantes, los que se les ha quitado el derecho al territorio y a vivir en comunidad? En otras palabras, hay "espacialidades, corporalidades y rostros de vulnerabilidad", de allí que estamos obligados a generar procesos o dinamizar procesos con otros, para curar, sanar, rehabilitar y restablecer con medidas precisas y reales, condiciones donde sean posible no solo el reconocimiento de la vida en dignidad, derecho, justica y paz, sino también, la lucha por la provisión de garantías legales para asegurar la calidad de vida de los individuos y comunidades .

IV. Una experiencia en clave del Espíritu

Decíamos al inicio de este escrito que el texto de Lc 4:16-18 jugó un papel neurálgico en la vida del P. Claret tanto para su misión como para la que de ella iba a deparar: toda una familia carismática al estilo de Jesús. Pues bien, la identidad, espiritualidad y misión del P. Claret se enraíza en toda la tradición profética de las Sagradas Escrituras. El numeral dos del XXII Capítulo General del año 1997 en "Misión Profética" expresa de manera más precisa y elocuente lo que quiero decir:

Consideramos que el aspecto profético es una dimensión de nuestra vida misionera; nos asemeja a los profetas bíblicos y, sobre todo, a Jesús-Profeta. Los profetas son personas seducidas por Dios (cf Jer 20, 7), apasionadas porél y su Alianza, partícipes de su compasión por los pobres y el pueblo. Ven la realidad histórica con los ojos de Dios, sienten con su corazón (cf 1 Sam 12, 7-25) y proclaman un mensaje de renovación con la autoridad de su Palabra. Ese mensaje es a la vez consolador e interpelante, por eso crea esperanza y suscita rechazo. Esta vocación altera sus vidas y las transforma en signo. Los auténticos profetas son fieles hasta las últimas consecuencias. Ungido con el poder del Espíritu, Jesús fue el profeta definitivo de Dios y la plenitud de la profecía veterotestamentaria (Lc 14, 21; Mt 5, 17; CC 3 y 40). La "dimensión profética" de nuestro servicio misionero de la Palabra debe entenderse a partir deél .

Pues bien, la primera clave del Espíritu, es que somos herederos de un estilo profético. Claret, se sintió ungido por el Espíritu de Jesús, encontrando estímulos para su vocación misionera en los profetas y sobre todo, en Jesús, profeta sencillo y encantador, cercano al pueblo, pero también signo de contradicción, perseguido hasta morir en cruz. La identidad de misionero apostólico fue fraguándola con la del Maestro. La pasión de su vida fue el amor a Jesús, a María y al prójimo. Al mismo tiempo, fue evangelizador a tiempo y a destiempo para dar a conocer a Dios y su proyecto de salvación. Para su tiempo, podemos decir, que estaba a la vanguardia, en las fronteras del cambio; creativo, emprendedor. Le fue concedida una especie de sensibilidad (vulnerabilidad y atracción) ante los males de su tiempo .

La segunda clave del Espíritu, es estar a la altura de nuestro tiempo. El estuvo a la altura de su tiempo, \u2013como decíamos anteriormente\u2013 en las fronteras del cambio (en la vanguardia). En términos contemporáneos, podríamos decir que estuvo en una actitud de urgencia y de eficacia. Es decir, una comunidad de seguidoras y seguidores de Jesús bajo la inspiración de Claret, que escucha y se deja afectar por los signos de los tiempos y se expone a rejuvenecerse constantemente, puede realizar su misión de modo creíble y atrayente.

La tercera clave del Espíritu, es que somos herederos de un ministerio profético. El Espíritu de la familia claretiana es para todo el mundo. Antonio se sentía llamado y destinado, como el Siervo de Yahweh, a ser luz de las naciones. [Sólo que ahora, en nuestros tiempos, estamos abocados a ser luz en medio de otras luces, no somos los dueños de la constelación o de la hidroeléctrica]. Ya no podemos seguir pensando que sólo nosotros tenemos la verdad: "Extra Ecclesiam Nulla Salus" (Fuera de la Iglesia no hay salvación, Dogma del cual bebió Claret). Ni tampoco supeditar la Salvación o liberación humana integral a la mediación sí y sólo sí de una estructura religiosa.

Por último, también estamos exigidos a ampliar la visión, necesaria y radical de una búsqueda holística de liberación ética, religiosa, política, cultural y ecológica por condiciones reales de humanización y salvación intrahistóricas y generacionales.

Arnovis Muñoz

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