Consulta diaria

Primera lectura: Mal 3,1-4.23-24: 
Les enviaré a Elías
Salmo: 24
¡Levántense, levanten la cabeza: se acerca la liberación!
Evangelio: Lc 1,57-66: 
Se llamará Juan

Feria privilegiada de Adviento Juan Cancio (1473)

 
57 Cuando a Isabel se le cumplió el tiempo del parto, dio a luz un hijo.
58 Los vecinos y parientes, al enterarse de que el Señor la había tratado con tanta misericordia, se alegraron con ella.
59 Al octavo día fueron a circuncidarlo y querían llamarlo como su padre, Zacarías.
60 Pero la madre intervino: No; se tiene que llamar Juan.
61 Le decían que nadie en la parentela llevaba ese nombre.
62 Preguntaron por señas al padre qué nombre quería darle.
63 Pidió una pizarra y escribió: Su nombre es Juan. Todos se asombraron.
64 En ese instante se le soltó la boca y la lengua y se puso a hablar bendiciendo a Dios.
65 Todos los vecinos quedaron asombrados; lo sucedido se contó por toda la serranía de Judea
66 y los que lo oían reflexionaban diciéndose: ¿Qué va a ser este niño? Porque la mano del Señor lo acompañaba.
 
 
Comentario 

Siempre hemos comentado el «Sí» de María, dentro de la Historia de la Salvación, y la importancia de ese Sí para que la encarnación aconteciera. Pocas veces, más bien, casi nunca, se ha dicho palabra alguna sobre el No que pronunció Isabel, tan importante en la Historia Salvífica como el Sí de María. Las maternidades de estas dos mujeres estuvieron marcadas por las palabras que pronunciaron. El SÍ de María, que es expresión de su apertura al don del Espíritu y el NO de Isabel (¡No!, se llamará Juan), que rompió con la tradición del siempre fue así, para ser fiel a la voluntad de Dios.

De hecho, Juan significa “el que es fiel”. Dejémonos inspirar por la valentía de estas dos mujeres de fe, María e Isabel. Que ellas acompañen la experiencia de Navidad de este año y que nos transmitan su coraje, para saber decir sí o no, según la inspiración del Espíritu, y ser así capaces de generar vida nueva, hasta llegar a ser cristianos que ardamos en el amor.