Consulta diaria

Primera lectura: 1Jn 4,19–5,4: 
Quien ama a Dios, ama también a su hermano
Salmo: 72:
Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra
Evangelio: Lc 4,14-22: 
Hoy se cumple esta Escritura

Después de Epifanía  Melchor - Gaspar - Baltasar

 
14 Impulsado por el Espíritu, Jesús volvió a Galilea, y su fama se extendió por toda la región.
15 Enseñaba en sus sinagogas, y era respetado por todos.
16 Fue a Nazaret, donde se había criado, y según su costumbre entró un sábado en la sinagoga y se puso en pie para hacer la lectura.
17 Le entregaron el libro del profeta Isaías. Lo abrió y encontró el texto que dice:
18 «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido para que dé la Buena Noticia a los pobres; me ha enviado a anunciar la libertad a los cautivos y la vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos,
19 para proclamar el año de gracia del Señor».
20 Lo cerró, se lo entregó al ayudante y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él.
21 Él empezó diciéndoles: «Hoy, en presencia de ustedes, se ha cumplido este pasaje de la Escritura».
22 Todos lo aprobaban, y estaban admirados por aquellas palabras de gracia que salían de su boca.
 
Comentario 

El Espíritu de Dios se expresa o manifiesta en el lenguaje del amor y del perdón; esto es lo que Jesús transmite en sus gestos sencillamente humanos y, a la vez, inspirados e impulsados por el mismo Dios. Jesús no transgrede; por el contrario, su mensaje y acción encarnan la voluntad del Dios que sana, incluye, cuida, sustenta, perdona, ante una cruel sociedad que había tergiversado su mensaje amor y, en su nombre, cometía demasiada injusticia.

Jesús se presenta revelando lo esencial del “querer” de Dios. Considera que, comprendiendo el sentido y la razón de ser de cada persona, es posible rescatar lo que considera un derecho inalienable: la dignidad humana. Esta dignidad es la que está siendo atropellada por políticas agroindustriales de lucro, donde se ignora la producción de alimentos sanos, libres de tóxicos. Corresponde a los seguidores de Jesús iniciar agriculturas alternativas, más saludables, donde no sólo importe la ganancia sino la salud. Así inició Jesús su Buena Nueva generando espacios donde la vida era lo más importante.