Consulta diaria

Primera lectura: 1Jn 4,7-10: 
Dios es amor
Salmo: 72:
Que todos los pueblos te sirvan, Señor
Evangelio: Mc 6,34-44: 
Jesús se revela como profeta en la multiplicación de los panes

Después de Epifanía Manuel González García (1940) Martes Elizabeth Seton, fundadora (1821)

 
34 Al desembarcar, vio un gran gentío y se compadeció, porque eran como ovejas sin pastor. Y se puso a enseñarles muchas cosas.
35 Como se hacía tarde, los discípulos fueron a decirle: «El lugar es despoblado y ya es muy tarde;
36 despídelos para que vayan a los campos y a los pueblos vecinos a comprar algo para comer».
37 Él les respondió: «Denle ustedes de comer». Replicaron: «Tendríamos que comprar pan por doscientos denarios para darles de comer».
38 Les contestó: «¿Cuántos panes tienen? Vayan a ver». Lo averiguaron y le dijeron: «Cinco panes y dos pescados».
39 Ordenó que los hicieran recostarse en grupos sobre la hierba verde.
40 Se sentaron en grupos de cien y de cincuenta.
41 Tomó los cinco panes y los dos pescados, alzó la vista al cielo, bendijo y partió los panes y se los fue dando a sus discípulos para que los sirvieran; y repartió también los pescados entre todos.
42 Comieron todos y quedaron satisfechos.
43 Recogieron las sobras de los panes y los pescados y llenaron doce canastas.
44 Los que comieron [los panes] eran cinco mil hombres.
 
Comentario 

Quien no ha tenido experiencia de Dios, difícilmente ama y sirve incondicionalmente. La multiplicación de los panes revela el compromiso de Jesús con aquellos que tienen en riesgo su existencia, con escasos signos vitales; la pedagogía de Jesús nace de un comportamiento aprendido en comunidad; la vigilancia social evita la insensibilidad y la indiferencia ante los necesitados.

Este es un valor heredado de la experiencia tribal de Israel, capaz de mostrar la presencia de Dios en situaciones precarias (el desierto); la insinuación y respuesta de los discípulos ¡sorprende! Denota que no han dimensionado lo que significa ser parte del proyecto de Dios.

Sin embargo, Jesús entra en total sintonía con el querer de Dios y la necesidad comunitaria de alimento; ante cualquier penosa condición humana, lo poco que se ofrece devuelve vida y esperanza a quienes no tienen o poco importan: alcanza y sobra. Salir del egoísmo implica abundancia. No podemos ignorar el mercado ilegal, la especulación, el desabastecimiento, pero ¿qué podemos hacer nosotros para no acumular y acaparar?