Antonio María Claret: UN APASIONADO LECTOR DE LA BIBLIA

Inspiración para la hermenéutica claretiana


Apasionado lector de la Biblia

Luis-Gonzalo Mateo cmf
Costa Rica

Nosotros bebemos del pozo de Claret:

Nuestra vocación especial en el pueblo de Dios es el ministerio de la Palabra con el que comunicamos a los hombres y mujeres el misterio íntegro de Cristo (CC 56)

Enviados por el Espíritu de Jesús a anunciar su Reino, somos conscientes de que la evangelización es nuestro servicio al ser humano, al mundo, a la iglesia, a la construcción del Reino de Dios. Y optamos por una evangelización misionera: es decir “al estilo de los apóstoles” (DC 10) encaminada a la conversión de los hombres y mujeres y a la renovación de la vida cristiana, para edificar y animar las diversas iglesias locales en diálogo con la cultura y valores religiosos de los pueblos (MCH 161)

“ Acoger la Palabra que nos hace discípulos (Lc 8,21) y anunciarla y ser testigos de ella es el núcleo de nuestra espiritualidad, es decir, de nuestro modo de seguir a Jesús, Profeta poderoso en obras y palabras (Lc 24,19), con la fuerza del Espíritu” (SP 13)

“Nuestro ministerio de la palabra se hace consolación de Dios para las personas que más sufren la degradación de la vida. Se hace “principio misericordia” para los derrotados por las heridas, el fracaso, la culpa y el pecado. Ofrece un horizonte de esperanza a los que creen que la vida humana no tiene ningún sentido. Denuncia las múltiples amenazas contra la vida que descubrimos en cada contexto … y va acompañada de signos de vida. En un mundo globalizado, tantas veces insensible, ante los signos de muerte, la palabra de Dios, de la que somos servidores, defiende la vida en todas sus etapas y en todas sus formas. … “ (PQTV 12)

1-. Claret fue un lector apasionado de la Biblia en una iglesia (siglo XIX) desnutrida de la palabra de Dios, especialmente de la Biblia.

Claret se convierte en un caso único en esa iglesia del siglo XIX en España. Un estudioso de la época (Jiménez Duque) afirma lo siguiente: La formación bíblica (En la iglesia del siglo XIX)“ex profeso” fue completamente nula en este tiempo. La lectura de la Sagrada Escritura, muy escasa. Y menos mal que empiezan a autorizarse y publicarse versiones en castellano de la misma traducción de Scío, Torres Amar, Madrid 1823. Pero esas Biblias en castellano apenas llegan más que al clero. Esta fue, reconozcámoslo una deficiencia grave en la espiritualidad de entonces”

No fueron tiempos florecientes en el estudio bíblico para Claret. Solo conoció lo que se estudiaba y muy poco, en los seminarios. En su tiempo de novicio jesuita en Roma, el maestro de novicios le retiró la Biblia y se la entregó cuando ya vio que esa no era su vocación. Por otro lado podemos afirmar que esta es una experiencia que se prolongó en la Iglesia prácticamente hasta el Vaticano II, y que sigue aquejando en gran parte al pueblo de Dios. Para eso nosotros estamos sirviendo en nuestras Iglesias locales con estas redes bíblicas claretianas para reducir el abismo todavía existente entre Pueblo de Dios y Biblia.

El mayor problema de este alejamiento de la Biblia de las manos del pueblo y de los sacerdotes, era la desidia, según advertía el mismo Claret. Y una escasísima tarea evangelizadora en el servicio misionero de la palabra de parte de toda la iglesia. La biblia que se estudiaba en los seminarios se reducía a los comentarios tradicionales de carácter ascético, olvidando la exégesis. Todavía no se conocían los adelantos en este campo hermenéutico, hasta el siglo XX.

Todo esto influye en el tipo de lectura que hace Claret. Pero la palabra de Dios ocupó un puesto privilegiado en su espiritualidad y acción apostólica. No podemos menos de resaltar el esfuerzo que hizo por acercar al clero al estudio de la Biblia. El va a hacer una lectura carismática, con clave vocacional y misionera, una especie de lectura orante de la palabra muy propia de él.

Claret no se contentó con esos estudios que circulaban en su época (autores A. Lápide, Tirini, y Menoquio) sino que fue un lector asiduo, constante de la palabra. Se convirtió en un apóstol de la lectura personal de la Biblia. Publicó una edición de la Vulgata con una bella introducción (1862). El mismo Claret afirma en la Introducción a su versión de la Vulgata que lo hacía: "… para que cese esa desidia que se nota en algunos de nuestros hermanos y compatricios en leer y meditar las Santas Escrituras, desidia ocasionada las más de las veces por no tener a mano un libro tan precioso”

2-.La Lectura bíblica que hace Claret es una lectura inspiradora de carisma personal.

Leer la Biblia como experiencia vital y como espada para combatir los males de la época.

Todo arranca en Claret del texto bíblico de Mt 16,26: “ Pues ¿de qué le sirve al hombre ganar todo el mundo, si pierde su vida? Ese fue el combustible original que movilizó toda su vida. Su lectura de la Biblia va a ser carismática, espiritual, al estilo de los Padres de la Iglesia. Ese tipo de lectura es como una gracia que Dios le concede y que se debe pedir para que le Espíritu abra la inteligencia para comprender las escrituras. Su raíz teológica consiste en que hay una sintonía del Espíritu que está en la Escritura y está en el corazón del lector, en este caso Claret.

No es una lectura exegética, científica, técnica o académica. Claret parte de la experiencia histórico-crítica media del pueblo de Dios en el uso de la palabra, propia de su tiempo, bastante débil en este tipo de comprensión de la palabra. No era un tiempo de lectura bíblica como hacemos ahora respetando los contextos, haciendo énfasis en los géneros literarios: una lectura histórico-crítica. Pero Claret sintoniza con el Espíritu con que fueron escritos los libros sagrados. Vio la presencia misma del Espíritu en la letra de la Biblia.

Recordemos algunos textos antiguos para entender este tipo de lectura: “No esperes otro Maestro; posees la Palabra de Dios, nadie te instruirá como ella “(S. Juan Crisóstomo) Y Lutero decía: “Nadie comprende ni una jota siquiera de la Sagrada Escritura si no tiene el Espíritu de Dios…, si no es iluminado inmediatamente por el Espíritu Santo. Su acción hay que experimentarla, si no las palabras se quedan en meras palabras” O San Gregorio:”Aprende a conocer el corazón de Dios en las palabras de Dios”, “Leyendo, oro, orando contemplo”. Orígenes dice que es preciso “concebir en el corazón lo que está escrito”. Se trata, pues de una lectura sapiencial, sin prisas. No basta la lectura curiosa, que investiga y estudia.

Sin olvidar lo que añade San Juan Crisóstomo: “Qué dulce es la lectura de la Sagrada Escritura … sobre todo cuando … la ciencia se añade a su lectura”. Esto es un poco lo que faltó en las lecturas bíblicas del siglo XIX. Esa lectura que presupone un mínimo indispensable de conocimientos históricos-críticos y literarios para alejarse de las fantasías y fundamentalismos.

La misma tradición de la Iglesia urge a rescatar el sentido espiritual: el contexto del Espíritu, que es el Hoy de Dios. Este es el caso único del Padre Claret en el contexto español del siglo XIX. El mismo declara: “He sido siempre muy aficionado a la Sagrada Escritura” (Autobiografía 113 y151).

Textos claretianos claves

Este modo de entender la misión apostólica es fruto de una lectura carismática del evangelio, de mucha oración en búsqueda y solo lo pudo realizar con mucha oración y docilidad al Espíritu.

“Discurría continuamente qué haría y cómo lo haría para salvar las almas de mis prójimos, Al efecto, rogaba a Jesús y María y me ofrecía de continuo a este mismo objeto… Todo me ayudaba a esto; pero lo que más me movía y excitaba era la lectura del la santa Biblia, a la que siempre he sido muy aficionado” (EA p.28).

“Había pasajes que me hacían tan fuerte impresión, que me parecía que oía una voz que me decía a mí lo mismo que leía! ( Aut 113).

“En muchas partes de la Santa Biblia sentía la voz del Señor, que me llamaba para que saliera a predicar. En la oración me pasaba lo mismo” ( Auto113).

“Tengo siempre deseos de trabajar en la salvación de las almas. A esto se dirigían todas mis cotidianas oraciones y estudio y lectura espiritual. A este fin leía mucho la Santa Biblia y había pasajes que me hacían fuerte impresión y me parecía oír una voz que me decía a mí mismo cuanto leía” (EA pg 427).

Era tan grande el afán en imitar literalmente a Jesús en los evangelios que a veces no responde al texto bíblico, sino a los comentaristas del texto. Pero diríamos que se adelantó dentro de las posibilidades de su época al retorno al Jesús Histórico en su afán de imitar al Jesús de los sinópticos. Por ejemplo el mimetismo en querer viajar como Jesús dentro de la radicalidad evangélica, en el tipo de equipaje que lleva para sus viajes. Esta lectura de los sinópticos alimentó de manera extraordinaria su espíritu misionero itinerante, evangélico. Los textos bíblicos de los sinópticos despertaron en él su talante de carisma misionero.

“Desde el principio me encantó el estilo de Jesucristo en su predicación. Qué semejanzas. Yo me propuse imitarle en comparaciones, símiles y estilo sencillo" (Aut. 222).

“Lo que más y más me ha movido siempre es el contemplar a Jesucristo cómo va de una población a otra, predicando en todas partes, no sólo a las poblaciones grandes, sino también en las aldeas, hasta a una sola mujer, como hizo con la Samaritana, aunque se hallaba cansado del camino, molestado por la sed en una hora muy intempestiva tanto para El como para la mujer” (Aut. 221).

Rasgos del Jesús histórico

Rasgos del Jesús histórico, del Jesús de Galilea que interpreta Claret para imitarle. Nos da una imagen de Jesús misionero, una interpretación bíblica un poco literalista, ingenua e imaginativa pero que va a lo esencial: para volver a los orígenes del Movimiento de Jesús. Hoy con tantos estudios y conocimientos sobre el Jesús histórico deberíamos hacer lo mismo nosotros. Sería una experiencia estimulante y creativa. Aut. 429ss) Imitar a Jesús en el vestido, en la comida, en la casa que no tiene, en los viajes siempre a pie, en el dinero que no tuvo. en el horario de Jesús, en sus amistades. (Cf Aut. 428-437).

Jesús estuvo siempre presente en el corazón de la misión de Claret. El texto clave fue Lucas 4,18, que corresponde a Isaías 61,1ss: ”El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me han ungido para anunciar la buena noticia a los pobres, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos, y dar la vista a los ciegos, libertar a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor” (Aut. 118).

Claret descubre su vocación en la llamada a evangelizar a los pobres. Toda su vida está imbuida de esta identidad de evangelizador del Reino viviendo al estilo de Jesús, imitándole casi literalmente, como diría San Francisco “sin glosa”. No un Jesús de la fantasía, sino el de los Evangelios. Un Jesús siempre pendiente de los deseos de su Padre (Lc 2,49) Anunciando el evangelio a los pobres con las actitudes que caracterizan a Jesús evangelizador del Reino. El Padre Claret se fija en la bondad, en la misericordia, en la cordialidad como hijo del corazón de María. Por eso se centra en estos aspectos de los evangelios (Lc 15,4-42: Parábolas de la misericordia). Por eso Claret estimula a leer los Evangelios y a imitar las virtudes apostólicas (EE p.427). El modelo de obediencia de Jesús, su itinerancia, entendida en vivir en el desarraigo, la disponibilidad, mansedumbre, pobreza, etc., modelo de caridad apostólica, modelo de fortaleza, en su manera de vestir...

Un verdadero reto para la lectura, para la hermenéutica claretiana de la Biblia: la lectura de los textos que más hablan del Jesús histórico y que tanto necesita nuestra Iglesia para volver al proyecto original de Jesús después de tantas adherencias poco evangélicas que han ido contaminado el rostro de la Iglesia a lo largo de los siglos.

Lectura de los profetas (Aut. 214-220)

Claret se inspira en los profetas para entender su vocación misionera. Hace una interpretación según los manuales de la época, en especial Cornelio A. Lápide, Tirino, Calmet y otros (Comentaria in quatuor prophetas mayores, Amberes 1689 A Lápíde). Es una hermenéutica del tipo, anti-tipo, base de la exégesis alegórica. Mantenida por Claret, y hoy desestimada en la exégesis actual y desplazada por la exégesis histórico-crítica. Lo que supone para nosotros que no podemos interpretar a los profetas como lo hizo Claret en su tiempo. Además vivimos en otra época. El mismo Claret afirma: “Había pasajes que me hacían tan fuerte impresión, que me parecía que oía una voz que me decía a mí lo mismo que leía” (Aut. 114)

Claret lector de los profetas seleccionó estos pasajes (Isaías 41,9): Tú, a quien tomé de los confines de la tierra a quién llamé de sus extremos. a quien dije “Tú eres mi siervo, yo te he elegido” Pero fue una lectura de los profetas no sólo para sentir esa elección sino para enfrentarse a los males de la época. De esta manera sigue haciendo la lectura de Isaías “No temas , yo estoy contigo ..."

Ezequiel fue otro profeta preferido por Claret, singularmente, como él mismo atestigua el Capítulo 3 (Aut. 119), en especial el versículo 18: “Hijo del hombre, yo te he puesto como centinela de la casa de Israel, oirás la palabra de mi boca y se la anunciarás de mi parte”.

Es una lectura de los profetas, donde su principal intención es escuchar la voz de Dios hoy. Oír sus gritos, sentirse ungidos por su palabra y enviados a anunciarla. Un filón hermoso para la lectura claretiana de los profetas en esta época neoliberal ecocida y para acompañar a los movimientos alternativos que brotan por doquier en nuestro Continente.

3-. Promoción de la lectura y estudio de la Biblia realizado por Claret en su época.

Claret no fue solo un lector para su vida personal como ungido, enviado, como misionero itinerante o como Arzobispo de Santiago de Cuba, sino que trató de que la Biblia llegara a la manos de los seminaristas, de los sacerdotes y del pueblo de Dios. Editó una versión de la Vulgata, con una introducción que hizo él mismo. Dio orientaciones precisas para la lectura y el estudio. Recojamos algunas:

”Es de gran utilidad para la inteligencia de la santa Biblia poseer las dos lenguas, hebrea y griega, como está dispuesto en el plan de estudio” Plan de estudios de El Escorial (p. 144ss).

Todos los días leeréis cuatro capítulos de la Sagrada Biblia, dos por la mañana y otros dos por la tarde; y como a todos proporcionamos la traducción del P. Scio, bueno será que si las ocupaciones lo permiten, leáis también preciosas notas que en muchos versos de cada capítulo, con lo que tendréis claro conocimiento y después con el tiempo podréis consultar con alguno de los más célebres expositores, como Tirini, Cornelio Alápide, etc Por lo que la lectura de la Sagrada Biblia ocupará el primer lugar“ (Claret, Pastoral al Clero pp. 32ss) “Todo estudiante ha de tener un ejemplar de la santa Biblia que di a luz: en las primeras páginas vera cómo se ha de leer”

De hecho Claret hizo imprimir en 1862 la Biblia Sacra o Vulgata Latina de la cual regaló cinco ejemplares a cada seminario de España (Aut. 779). Aconseja lo siguiente: cada uno una Biblia personal, por eso la edita: una Biblia manual y económica. Pide lectura, estudio y meditación, marcando los tiempos. Cada día, cada año. Insiste también en aprender de memoria los textos. Por eso pone una manecilla y guiones en la Biblia Vulgata que editó. Estos textos memorizados tienen el fin de alimentar espiritualmente, de asimilar el mensaje bíblico. Por ejemplo las jaculatorias bíblicas tan queridas por Claret y como bagaje para la predicación.

Hoy nosotros disponemos de un bagaje considerable de estudios técnicos, pero hay un abismo entre los estudios de los especialistas y el pueblo de Dios. Para eso creamos redes bíblicas. Pero no bastaría la lectura histórico-crítica, el uso de hermenéuticas científicas y apropiadas, si no se completa con una lectura carismática que inspire y alimente la vida. Con las bases de la exégesis actual convertirnos al Espíritu que nos habla en las Escrituras, hacerlos vida, hacerlos misión evangelizadora.

4-. Textos bíblicos claretianos (Proyecto Palabra-Misión)

En Claret la clave vocacional para leer la Palabra de Dios tiene dos aspectos. El primero es su conciencia de que la vocación recibida tuvo su origen y desarrollo, sobre todo, desde la Palabra de Dios. Y esto se debe a un conjunto de textos bíblicos concretos que dieron origen y desarrollaron su vocación. (Jesús María Palacios). Hay textos muy personales y otros tienen proyección congregacional, carismática. Es importante recordarlo en el bicentenario de Claret (2007):

El Salmo 22. Ligado a la fundación de la Congregación. Es un salmo claretiano. Juan 20, 21: Texto clave de los Ejercicios Espirituales de la fundación. Virtudes apostólicas de los misioneros. Apocalipsis 14,6; 8,13; 10, 1-3 (Aut. 681ss) En esos números de la Autobiografía se trata de la Misión apocalíptica de los claretianos. Ser ángeles del apocalipsis. Claret tiene un acento escatológico en su predicación. Está convencido de que se viven los últimos tiempos: “Y a estas horas dice Claret, que cita el texto de Mt 24, asegura que ya el evangelio se ha predicado en todas partes (la época presente p. 16). Escribió un opúsculo que llevaba como título: "La época presente" considerada probablemente como la última del mundo. El eje de este librito es el capítulo IX del apocalipsis. Habla de los cuatro poderosos archidemonios: los placeres sensuales, el amor a la riqueza, el orgullo y la independencia de la razón y la independencia de la voluntad. Hay muchos “que se dejan seducir por halagüeñas sugestiones, frívolos pretextos, engañosas teorías y criminales placeres” (pp. 76-77).

El Padre Claret se coloca en esta perspectiva escatológica. Se coloca como un apocalíptico y así coloca a sus misioneros y movimientos creados por él. Usa los elementos simbólicos del apocalipsis como el águila que grita, símbolo de la fuerza liberadora (Ap. 12,14; 4,7).El misionero se remonta a las alturas para gritar. También el ángel-león urgido a la evangelización universal (Ap. 12,7; 10,1-3). Por eso el escudo original de la Congregación llevaba este ángel. Se puede observar en la entrada de la Casa de Ejercicios Espirituales de Costa Rica. Bajo esta simbología apocalíptica ve este mundo y su misión evangelizadora como el ángel y el águila, de alcance universal. Otro símbolo es el Hijo del Trueno (Aut. 686) y sus misioneros son los siete truenos que gritan. Como los herederos carismáticos de Santiago y Juan, los hijos del trueno.

Otro símbolo es la descendencia de la Mujer Victoriosa. Coloca a María como la mujer victoriosa y su descendencia son los misioneros como vanguardia valiente y comprometida. De aquí surge la necesidad de profundizar en el símbolo más claretiano de María: su corazón. Este símbolo nos está diciendo que toda la tarea liberadora necesita de una espiritualidad profunda, hasta poder cantar y gritar la liberación como hace María, en forma de alabanza. Al decir "Corazón Inmaculado" vamos a interpretar este título como una manera privilegiada, entendido como una vida comprometida en la lucha escatológica contra las fuerzas del mal. En síntesis Claret tiene una visión apocalíptica de la Historia sobre todo desde 1855 (Aut 681-687). Hay que ponerse en la lucha contra lo que quiere destruir el Reino de Dios. Funda la Academia de San Miguel y da esta explicación: “Apuntes de un plan para conservar la hermosura de la Iglesia y preservarla de errores y vicios, que son la cizaña que el hombre enemigo aprovecha la oportunidad para sembrarla entre el trigo bueno”. Por eso dirá que el objetivo de esta Academia será: “objeto exclusivo será el combatir los errores religiosos y los vicios por medio de la verdad y de la virtud” (Plan Academia, p.12).

Va creciendo un Claret guerrero por tener la unción del espíritu y la espada de la palabra. Es un lector de la palabra que se vio inmerso en la lucha histórica de su tiempo. Su servicio lo vivió con el arma del evangelio y su palabra. Por eso la lectura de la Biblia forma parte del carisma de Claret. Hay que comer el librito abierto, asimilarlo, encarnarlo en la historia y proclamarlo.

María es interpretada por Claret con el capítulo 21 del apocalipsis pero referida a la Iglesia. Claret se esforzó en limpiar el rostro de esa Iglesia para que se liberara del becerro de oro y se entregara a la evangelización del pueblo, por eso fundó parroquias, luchó por la instrucción del clero, creó asociaciones, promovió la vida consagrada y elevó la cultura del laicado con la Academia de San Miguel.

5-. En síntesis, Claret nos aconseja una lectura vocacional de la Palabra

Leer la Biblia, sobre todo los evangelios y los profetas, como para sentirse ungido y enviado a evangelizar a los pobres. La hermenéutica claretiana va a entender así este servicio bíblico como el rescate de la palabra profética, en su dimensión apocalíptica-profética. Supondrá ofrecer un servicio de la palabra bíblica para anunciar el fin de este mundo viejo neoliberal, ya no viable para la humanidad y el planeta. Lo que supone hacer un servicio de la palabra muy atento a lo que acontece en América Latina y el Mundo, a los signos de los tiempos y a los signos del Maligno, a las nuevas bestias de la historia en lenguaje apocalíptico. Nuestra hermenéutica bíblica-claretiana debe colocarse, lo más posible, allí donde se entabla hoy la lucha escatológica entre el proyecto de Dios y el misterio de iniquidad. No es negar la presencia claretiana en el servicio de la palabra en escenarios de conservación de la vida eclesial, como la catequesis, la liturgia en comunidades establecidas, pero el lugar estratégico claretiano de la palabra es en las fronteras donde se juegan los temas de fondo del mundo, allí donde es más fuerte el debate simbólico de las causas del reino. Por eso es un servicio itinerante, siempre viajando a las fronteras temáticas del momento histórico.

6-. El Proyecto PALABRA-MISIÓN lo resume con estas CARACTERÍSTICAS.

Según Claret la lectura de la Palabra de Dios debe ser:
a) Atenta, reflexiva y sobre todo ”contemplativa”, esencial para el discernimiento vocacional (diríamos esencial para responder a las llamadas de Dios en los signos de los tiempos).
b) En clave de servicio misionero: la palabra escuchada en asidua contemplación, nos revela el proyecto de Dios y nos llama a ponernos a su servicio. Se traduce en servicio misionero.
c) Con una centralidad cristológica. Los misioneros ”han de tener los ojos del espíritu fijos en Jesucristo, autor de la vida”.
d) Con una fuerte orientación misionera, centrada en la persona de Jesús, predicador, profeta y apóstol. Palabra escuchada para proclamar.
e) Capaz de iluminar la realidad histórica y de ofrecer un juicio de valor sobre ella.
f) Una lectura espiritual, asidua, atenta y vivificada por el soplo del Espíritu.
g) El estudio fiel y esmerado, obligación grande para el misionero.
h) La meditación, sin descanso, de quien entrega el corazón al texto sagrado y sobre todo a Dios, que habla en lo profundo.


Este tipo de lectura, que supera el nivel crítico-textual para ser una lectura hecha por el Espíritu e impulsada por el, tiene en Claret estos efectos:

* Interpelante: Había pasajes que me hacían tan fuerte impresión que me parecía que oía una voz que me decía a mí mismo lo que leía (Aut. 114)

* Estimulante: Lo que más me movía y excitaba era la lectura de la santa Biblia (Aut. 113)

* Llena de impulso misionero: En muchas partes de la Biblia sentía la voz del Señor que me llamaba para que saliera a predicar (Aut. 12)

Apasionado lector de la Biblia