Nuestro Editorial

CUARESMA



Tiempo de Cuaresma

Es una oportunidad para reflexionar, para mirar muy dentro de nosotros mismos

La Cuaresma es uno de los tiempos litúrgicos más intensos que la Iglesia ofrece año tras año. Es una oportunidad para reflexionar, para mirar muy dentro de nosotros mismos, para hacer una pausa y con Espíritu renovado celebrar la Pascua; es tiempo de limpiar nuestro corazón y nuestra mirada, para que con nuevos sentimientos, nuevos pensamientos y nuevos ojos seamos capaces de transformar nuestra realidad.

Es tiempo de preparación y conversión, que motiva a hacer nuevos propósitos en nuestra vida. En estos cuarenta días de prepración, estamos acostumbrados a escuchar palabras como: ayuno, limosna, oración, arrepentimiento, purificación, privación, etc, al mismo tiempo que la hermosa, estimulante y conmovedora alegoría del Desierto, y del simbólico número 40, que hace referencia a 40 años en el desierto, 40 días y 40 noches en el Diluvio, 40 días de Jesús en el desierto (cuatro que simboliza el universo material, seguido de ceros que significa el tiempo de nuestra vida en la tierra, seguido de pruebas y dificultades).

Nos hemos preguntado sinceramente: ¿Qué significa la Cuaresma para nosotros?, ¿Cuál ha sido nuestra experiencia con el Dios de la Vida?, ¿Será que nos remitimos solamente a cumplir con costumbres y tradiciones sin haber logrado una verdadera conversión en nuestras vidas? Echando una mirada a los nuevos escenarios vemos: crisis humanitarias, migraciones forzadas, corrupción, políticas deshumanizadoras en los diferentes estratos sociales, en salud, educación, falta de viviendas dignas, poca atención a las etnias, abuso inmisericorde de nuestros recursos naturales, lo que nos hace vivir en un” desierto” constante que impide nuestro caminar hacia el Dios de la vida.

La Cuaresma, tiempo de fuerte espiritualidad, es una invitación a volver nuestros ojos a Galilea e iniciar de nuevo el camino, porque no hay tiempo que perder; recarguemos nuestras lámparas de aceite, estemos alertas y en espera activa, retomando los valores del Reino: perdón, reconciliación, solidaridad, fraternidad. Mantengamos vivas las acciones que, en justicia y en derecho, nos enseñó con su ejemplo nuestro hermano Jesús de Nazaret. La Cuaresma es una invitación a participar del banquete de la vida, como misioneros comprometidos, compartiendo una fe lúcida y transparente.

Es una invitación para “orar”, es decir hablar con Dios para
¡Vivir con alegría el Evangelio!

Diario Bíblico