Nuestro Editorial






Evangelio de Marcos

La lectura del Evangelio de Marcos nos conduce a la contemplación de un Dios-amor crucificado. La Buena Noticia barre con cualquier imagen divina que el hombre inventa o niega.

Los primeros discípulos reconocieron gradualmente a Jesús como salvador y Señor, aceptaron fundamentar su propia vida en Él. Cada texto tiene como sujeto a Jesús que hace o dice algo a alguien. Ese “alguien”, anónimo de ordinario, soy yo el lector, aquel a quién el Señor quiere hacer y decir justamente eso que narra. El lector está implicado al punto que resulta coautor del relato.

El texto es una estructura abierta. El final remite al principio para ofrecer una lectura nueva, a la luz de cuanto se ha comprendido en la anterior. Es un “in crescendo” de participación en el misterio del amor de Dios. El Evangelio de Marcos tiene 16 capítulos, ágiles y con narraciones breves. Es el más pequeño de los cuatro evangelios. Presenta una imagen de Jesús muy activo, que se mueve mucho por todas partes, como si fuera un atleta, o como si tuviera algún apuro.

Una tradición muy antigua de la Iglesia reconoció como autor a Juan, apodado Marcos. En la casa de su mamá, se reunía una pequeña comunidad, a la que Pedro visitaba de vez en cuando, incluso alguna vez se escondió en ella (Hch 12,12). Se menciona que este Marcos acompañó a Pablo y Bernabé en un viaje misionero (Hch 12,25). Finalmente se dice que fue secretario de Pedro en Roma. El texto evangélico fue escrito hacia el año 65 aproximadamente. Lo simbolizan con la imagen de un león, por que comienza en el desierto donde habitan leones.

El esquema del libro es bien sencillo: prologo, anuncio de la Buena Noticia del Reino, Jesús se revela como el Mesías, pasión, muerte, resurrección y el epílogo. En este evangelio encontramos claves para leerlo con más criterio y libertad , la primera es la cruz. El autor quiere comunicarnos que crucificando a Jesús de Nazaret, las autoridades judías han matado al Hijo de Dios. Nos presenta a un Jesús plenamente humano, y en esa humanidad se revela Dios; las multitudes (hambrientas de pan, enfermas en busca de salud, desorientadas en busca de pastor). Jesús frente a las multitudes se compadece, siente pena, se entristece y actúa. El secreto de su persona: Jesús pide a algunas personas que no se lo digan a nadie, para evitar falsas esperanzas, pues mucha gente soñaba con un Mesías político, triunfalista y populista. Jesús es un Mesías sencillo, humilde, no busca poder ni protagonismo, salva a partir de la misericordia y la solidaridad, y no usando la fuerza o la violencia. La persecución: desde el comienzo Jesús es criticado y perseguido, actúa con libertad frente a la Ley, perdona pecados, come con pecadores, considera que es más importante la vida que la ley. Esto era escandaloso para su tiempo. Por otro lado, los escribas y fariseos, buscaban los primeros lugares y andan bien vestidos, orgullosos convencidos de su santidad (1,38), y Jesús piensa de manera distinta, lo que provocara confrontaciones entre ambos.

La Buena Noticia del Reino de Dios, que Jesús anuncia y vive es una respuesta a las esperanzas del pueblo (1,2-3), y se dirige a personas concretas (1,4-8). Es un auténtico proyecto de vida.

¡Disfruta el Evangelio de Marcos a lo largo del año!

Diario Bíblico