Nuestro Editorial

Editorial 2019 Pascua

Pascua

“¿Porqué buscan entre los muertos al que vive?”

No está aquí, ¡Ha resucitado!



Para los Católicos, la celebración de la Pascua es, el centro de Fe y de vida de la Iglesia. Es la manifestación del Amor infinito del Padre, del proyecto de vida que se revela a través de Jesús y del acompañamiento vivificante del Espíritu Santo. Toda la historia de la salvación tiene su centro y su culmen en la Resurrección de Jesús. A partir de este misterio nos mantenemos vivos y procuramos caminar en el Amor, que en palabras del Papa Francisco debería ser el AMOR.

La Pascua del Señor es la fuente y la raíz del Año litúrgico, en torno a esta celebración anual nace su prolongación de cincuenta días, hasta Pentecostés. En el tiempo pascual, tratamos de vivir una nueva vida siguiendo los pasos de Jesús, superando la tristeza y la incertidumbre de su partida. La Resurrección ha revelado nuestro propósito en la tierra: dar testimonio de él.

Seamos capaces de retomar la decisión de María Magdalena de no quedarse en la tristeza de la muerte sino en la Alegría de la Resurrección. Su encuentro con Él la convierte en anunciadora entusiasta del Reino de Dios, enfrentando las normas de una sociedad patriarcal que la callaba y marginaba. Fijémonos en los discípulos de Emaús, que van del miedo al valor, de la incertidumbre a la certeza, de la tristeza a la alegría, del egoísmo el mayor milagro de todos: compartir. Jesús Resucitado se hace presente en el camino, en la Comunidad. Este tiempo es una invitación para despojarnos del hombre y mujer viejos para convertirnos en personas nuevas por el amor.

Propuestas para el Tiempo Pascual:

• Para encontrar al Resucitado es necesario salir a su encuentro allí donde Él quiere encontrarnos, como pequeñas luces en nuestros ambientes.

• Encontrarle en los Hermanos de Comunidad y del Mundo, donde la fraternidad se va realizando (domingo 2º).

• Encontrarle en la Mesa Compartida de la solidaridad y del pan de la vida de una nueva sociedad y mundo fraterno (domingo 3º).

• Encontrarle en la intimidad con Jesús, en la oración, escuchando su voz y aprendiendo a reconocerla (domingo 4º).

• Encontrarle en los caminos de la vida, reconociendo un sólo Señor y muchas moradas, donde es necesario discernir para encontrar lo que Dios quiere, conociendo y viviendo su misma vida en la nuestra (domingo 5º).

• Encontrarle presente como Espíritu: alianza de amor, un amor recibido de Dios y entregado a los demás (domingo 6º).

De esta manera vive ahora el Resucitado,
“sentado a la derecha del Padre” y
plenamente unido a nosotros
compartiendo y prosiguiendo su
causa: el amor que se da y se
comparte.

Diario Bíblico