Nuestro Editorial

A D V I E N T O



A D V I E N T O

El Adviento es el primer tiempo del año litúrgico, que la Iglesia ha establecido para guiar a sus fieles en un crecimiento permanente, a través de la meditación de los misterios fundamentales: la venida del Mesías y la instauración de su Iglesia. Este tiempo dura cuatro semanas terminando el día de Nochebuena.

El Adviento es un tiempo de espera y de preparación para el primer misterio, la encarnación del Hijo de Dios, que en el seno de María, se hace uno más de nosotros. Jesús nace en Belén y nos invita a re-nacer, con un espíritu nuevo. Este tiempo de espera activa nos lleva a descubrir cuál es la misión a la cual este misterio nos llama.

Dios al hacerse hombre nos llama a ser actores junto a Él del proceso salvífico, quiere hacernos participar de la tarea de reparar el daño producido por nuestra rebelión contra el querer de Dios. La dinámica del proyecto de Dios precisa de nuestra cooperación y Dios no va a realizar la parte que nos corresponde, por eso debemos estar conscientes de nuestra responsabilidad en la realización de dicho proyecto.

Cada día es un nuevo nacimiento, una oportunidad para renovar el corazón en sintonía con el niño que nace en Belén, dependiente de Dios y su madre María. En esta actitud nos disponemos para escuchar la voz de Dios. Adviento es un período de espera silenciosa, de recogimiento interior y también de acción. El mundo con su voz engañosa nos llama a unirnos a sus huestes, practicando la ley del consumismo en lugar de la ley del Amor, nos lleva a reemplazar el pesebre, al recién nacido y la estrella de Belén, por el árbol de pascua, papá Noel y las luces de colores.

Este es un tiempo oportuno para seguir el ejemplo del Padre que nos regala a su Hijo. Salgamos a compartir con las personas necesitadas, pobres, inmigrantes, excluidos, personas solas. Compartamos nuestro tiempo y nuestro pan como regalo de amor a esa frágil criatura que nace en Belén.

Con estas acciones colaboramos con un granito en la construcción del Reino de Dios, el Padre ya colocó su parte al entregarnos a su Hijo, ahora nos corresponde hacerlo realidad en medio de la sociedad. Como el pueblo de Israel preparó la llegada del Mesías, así nosotros, el pueblo creyente, preparemos la segunda venida de Jesús, teniendo la humildad para reconocerlo y volver a la senda verdadera fijada por Jesús: hacer realidad el Reino de Dios en Amor y Justicia.

Nos corresponde crear el ambiente adecuado en nuestro corazón, para recibir en él a este Niño, de manera que nos vayamos transformando en agentes del Reino, en servidores de nuestros hermanos.

Vivamos este tiempo con prudencia,
solidarizándonos con todos aquellos
que tienen distintos tipos de
necesidades, seamos la visita
del niño Jesús en alguno de tantos hogares que
esperan un milagro en esta Navidad.

Diario Bíblico