Consulta diaria

Primera lectura: 1Cor 15,35-37.42-49: 
Se siembra lo corruptible
Salmo: 55: 
Caminaré en presencia de Dios a la luz de la vida
Evangelio: Lc 8,4-15: 
Unas semillas dieron fruto abundante

24a Semana Ordinario Jenaro, mártir (305)

4 Se reunió una gran multitud y se añadían los que iban acudiendo de una ciudad tras otra. Entonces Jesús les propuso una parábola:
5 Salió el sembrador a sembrar la semilla. Al sembrar, unos granos cayeron junto al camino; lo pisaron y los pájaros se los comieron.
6 Otros cayeron sobre piedras; brotaron y se secaron por falta de humedad.
7 Otros cayeron entre espinas, y al crecer las espinas con ellos, los ahogaron.
8 Otros cayeron en tierra fértil y dieron fruto al ciento por uno. Dicho esto, exclamó: Quien tenga oídos que escuche.
9 Los discípulos le preguntaron el sentido de la parábola,
10 y él les respondió:... La semilla es la palabra de Dios.
12 Lo que cayó junto al camino son los que escuchan; pero enseguida viene el Diablo y les arranca del corazón la palabra, para que no crean y se salven.
13 Lo que cayó entre piedras son los que al escuchar acogen con gozo la palabra, pero no echan raíces; ésos creen por un tiempo, pero al llegar la prueba se echan atrás.
14 Lo que cayó entre cardos son los que escuchan; pero con las preocupaciones, la riqueza y los placeres de la vida se van ahogando y no maduran.
15 Lo que cae en tierra fértil son los que escuchan la palabra con un corazón bien dispuesto, la retienen y dan fruto gracias a su perseverancia.

Comentario

La explicación que hace Jesús de la parábola del sembrador muestra de manera pedagógica lo que Dios quiere comunicar a los oyentes del Maestro. La Palabra de Dios es una semilla que requiere una tierra fértil y bien dispuesta para generar vida y producir frutos. Esa Palabra que no vuelve a Dios sin haber fecundado la tierra, llega a las multitudes que se sienten atraídas por la se- ducción de aquel Profeta.

La Palabra es como una semilla que es arrojada pero que se encuentra con diversos escenarios que pueden acogerla o ahogarla según la disposición del recipiente. Hoy, la Palabra de Dios sigue siendo arrojada por los sembradores en realidades de injusticia, opresión, indiferencia que exhiben el descarte de hombres y mujeres víctimas de una tierra que ha sofocado la Palabra, que la ha descuidado y hasta ha olvidado su talante vivificador. También ahora, el Reino exige tierra buena, fértil y bien dispuesta que germinar y crecer.

¿De qué manera nutres la tierra de tu Comunidad Cristiana para que la Palabra de frutos?