Consulta diaria

Primera lectura: 1Cor 5,1-8: 
Cristo ha sido inmolado
Salmo: 5:
Señor, guíame con tu justicia
Evangelio: Lc 6,6-11: 
Acechaban para ver si curaba en sábado

23a Semana Ordinario Regina, mártir (s. VIII)

6 Un sábado Jesús entró en la sinagoga a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada.
7 Los letrados y los fariseos lo espiaban para ver si sanaba en sábado, para tener algo de qué acusarlo.
8 Él, leyendo sus pensamientos, dijo al hombre de la mano paralizada: Levántate y ponte de pie en medio. Él se puso en pie.
9 Después se dirigió a ellos: Yo les pregunto qué está permitido en sábado: ¿Hacer el bien o el mal? ¿Salvar una vida o destruirla?
10 Después, dirigiendo una mirada a todos, dijo al hombre: Extiende la mano. Lo hizo y la mano quedó sana.
11 Ellos se pusieron furiosos y discutían qué hacer con Jesús.

Comentario

 

Los seres humanos tenemos una fuerte tendencia a descalificar a quienes hacen el bien a los demás. La chismografía, la murmuración y el descrédito forman un conjunto de actitudes que Jesús no duda en calificar como hipocresía, palabra que describe a la persona que piensa de una manera y actúa de otra totalmente contraria. Es lo que llamamos incoherencia o doble moral. Esta actitud característica de fariseos y escribas es denunciada y rechazada enfáticamente por Jesús.

Él quiere un corazón trasparente, auténtico, veraz. Lamentablemente nuestra cultura occidental y, particularmente latinoamericana, se caracteriza precisamente por la doble moral, la trampa, la mentira, el dolo, el engaño y la corrupción. Parece que estas actitudes están arraigadas en lo más profundo de la estructura humana. Estas formas de vida se reflejan en todos los ámbitos sociales, políticos, culturales y religioso-eclesiales. Jesús nos invita a recuperar los valores de la verdad y la autenticidad como motores para una verdadera transformación personal, comunitaria y estructural.

¿Es tu vida un foco de trasparencia y diafanidad?