Consulta diaria

Primera lectura: Isaías 55,1-3: 
Dense prisa y coman
Salmo: 144:
Abre tú la mano Señor y nos sacias de favores 
Segunda lectura: Romanos 8,35.37-39: 
Nada podrá apartarme del amor de Dios
Evangelio: Mateo 14,13-21: 
Comieron hasta quedar satisfechos

18o ORDINARIO Ntra. Sra. de los Ángeles Eusebio de Vercelli (371)

13 En aquel tiempo, al enterarse, Jesús se fue de allí en barca, él solo, a un paraje despoblado. Pero lo supo la multitud y le siguió a pie desde los poblados.
14 Jesús desembarcó y, al ver la gran multitud, se compadeció y sanó a los enfermos.
15 Al atardecer los discípulos fueron a decirle: El lugar es despoblado y ya es tarde; despide a la multitud para que vayan a los pueblos a comprar algo de comer.
16 Jesús les respondió: No hace falta que vayan; denle ustedes de comer.
17 Respondieron: Aquí no tenemos más que cinco panes y dos pescados.
18 Él les dijo: Tráiganlos.
19 Después mandó a la multitud sentarse en la hierba, tomó los cinco panes y los dos pescados, alzó la vista al cielo, dio gracias, partió el pan y se lo dio a sus discípulos; ellos se lo dieron a la multitud.
20 Comieron todos, quedaron satisfechos, recogieron las sobras y llenaron doce canastos.
21 Los que comieron eran cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

Comentario

 

En la primera lectura, con base al recuerdo de los hebreos esclavos que vuelven a la tierra prometida, Isaías exhorta a que los desterrados reciban los bienes necesarios. La imagen del dinero que aparece en el texto, es un cuestionamiento a la idolatría construida con el lucro, contrario al Dios Yahvé que no se monetariza. De ahí la invitación a dejar todo lo que no venga de Dios y acogerlo por medio de su Palabra.

La segunda lectura, presenta la pregunta existencial del porqué sufrimos si Dios nos ama tanto; Pablo busca iluminar esta problemática recordando que nada puede apartarnos del amor de Cristo, porque Él nos amó primero y somos llamados a amar a los hermanos acompañándolos en sus tribulaciones.

El evangelio tiene el escenario inicial de Jesús en busca de un lugar desierto y apartado. Recordemos que Jesús conoce del asesinato de Juan, y la oración se convierte en un espacio para continuar su misión. Después de la oración, Jesús se encuentra con las personas con hambre y enfermedad, aspectos de nuestra condición humana que nos impiden una vida en libertad

¿Cuál es la reacción de Jesús?
La compasión, que lo movía a hacer algo por el sufrimiento humano. Jesús no se queda con el acto mediático y oportunista que hacen los corruptos para ganar adeptos, es su compasión que lo mueve a dar misericordia.

Encontramos en el texto dos concepciones. El punto de vista de los discípulos: “despide a la multitud para que vayan a comprar” con la idea subyacente del “no nos metamos en eso”, que está presente en algunas corrientes de Iglesia que se reduce a un mensaje cómodo de verdades etéreas sin concreciones en la realidad.

La otra concepción, es la de Jesús que enfatiza el interés por todo lo humano partiendo de nosotros mismos, pues en el mundo hay recursos para todos y podemos compartir lo que tenemos, en el caso del texto bíblico, “cinco panes y dos peces”.

Jesús manda a la gente que se recueste en la hierba y los hace comer como personas libres no a los pies de los amos como lo hacían los esclavos. La dimensión eucarística indiscutible en el relato conlleva al que participa de la cena del Señor, robustecer la solidaridad con aquellos que son perseguidos y con la multitud hambrienta

¿Cómo nos compromete a la solidaridad y a la libertad nuestro encuentro con el Señor?