Consulta diaria

Primera lectura: Gál 4,22-24.26-27.31–5,1: 
Somos hombres libres
Salmo: 112: 
Bendito sea el nombre del Señor por siempre
Evangelio: Lc 11,29-32: 
No se le dará más signo que el de Jonás

28a Semana Ordinario Ntra. Sra. de Aparecida Ntra. Sra. del Pilar

29 En aquel tiempo la multitud se aglomeraba y Jesús se puso a decirles: Esta generación es malvada: reclama una señal, y no se le concederá más señal que la de Jonás.
30 Como Jonás fue una señal para los ninivitas, así lo será el Hijo del Hombre para esta generación.
31 El día del juicio la reina del sur se alzará contra esta generación y la condenará; porque ella vino del extremo de la tierra para escuchar el saber de Salomón, y aquí hay alguien mayor que Salomón.
32 El día del juicio los ninivitas se alzarán contra esta generación y la condenarán; porque ellos se arrepintieron por la predicación de Jonás, y aquí hay alguien mayor que Jonás.

Comentario

Uno de los grandes anhelos de los seres humanos es la libertad. Quizá por eso mismo, privar a alguien de ella sea uno de los peores castigos. Pablo, retomando a los dos hijos de Abrahán, habla de las dos alianzas de Dios, una con el pueblo de Israel y otra, con los cristianos. Sin duda que Pablo quiere poner de manifiesto la nueva dignidad de los cristianos, personas libres y llenas del Espíritu, en relación a los judiós.

Jesús, hombre libre, sereno y crítico, enfrenta a una generación malvada, sumida en la ceguera de sus propias ideas, que pide un signo para creer. Jesús propone la señal de Jonás, quiere decir los tres días en el vientre del pez, imagen que representa la muerte y resurreción de Jesús, en la cual creen los paganos convertidos, representados por la Reina del Sur y los Ninivitas. Con la ceguera y la cerrazón no se puede escuchar la sabiduría de Salomón, la predicación de Jonás ni percibir la presencia del Hijo del Hombre.

¿Necesitas de signos para creer?