Consulta diaria


Primera lectura
: Hechos 14,21b-27: 
Contaron lo que Dios había hecho
Salmo: 144: 
Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi Rey
Segunda lectura: Apocalipsis 21,1-5a: 
Dios enjugará sus lágrimas
Evangelio: Juan 13,31-33a.34-35: 
Ámense unos a otros

 

31 Cuando Judas salió, dijo Jesús: Ahora ha sido glorificado el Hijo del Hombre y Dios ha sido glorificado por él.
32 Si Dios ha sido glorificado por él, también Dios lo glorificará por sí, y lo hará pronto.
33 Hijitos, todavía estaré un poco con ustedes.
34 Les doy un mandamiento nuevo, que se amen unos a otros como yo los he amado: ámense así unos a otros.
35 En eso conocerán todos que son mis discípulos, en el amor que se tengan unos a otros.


Comentario

 

La primera lectura destaca que la misión principal de la comunidad apostólica es predicar y anunciar el Evangelio, dicho de otro modo, difundirlo hasta los “confines de la tierra”. Pero simultáneo a este proceso, las comunidades tienen necesidad de una estructura dirigente que sea permanente, por lo cual, Pablo y Bernabé, nombran presbíteros, es decir, ancianos que orienten y posibiliten el discernimiento de la comunidad. Ahora, la finalidad está en la predicación para promover el evangelio a los otros pueblos y culturas (Antioquía e Iconio).

Se exigió de la comunidad eclesial naciente (la Iglesia) una tarea de interpretación creativa al desafío de la historia entre complejidades y resistencias al cambio, donde los líderes y las figuras de “autoridad” van a ir siendo claves en la permanencia y dinamicidad de la tradición apostólica, donde el concepto de apostolicidad adquiere un sentido de comunitariedad, comensalidad, de balance común, de evaluación en función de la misión encomendada por Jesús, el referente normativo de la comunidad. Por otro, lado el Evangelio predicado supera la división de las culturas y es, por eso mismo, causa de persecuciones. En definitiva, anunciar el Evangelio es un círculo que se repetirá siempre de nuevo en diversos contextos, empujando el acontecer del reino de Dios y su justicia. El salmista va expresando los diferentes motivos por los cuales Dios es digno de alabanza: por su apasionamiento por la humanidad pobre y vulnerable, por el cuidado de todo ser vivo, y por la imparcialidad de su justicia para todo ser humano, pueblo y cultura. Dios nos dona sin medida su amor; un amor que no se impone, sino que posibilita el cuidado de lo esencial: la relación de Alianza con Él.

En la segunda lectura, el tema central es sobre el futuro de la humanidad, y el Apocalipsis lejos de ser un libro terrorífico y pesimista, tiene como intención teológica y narrativa, revelarnos el sentido del futuro de la historia para reconstruir la resistencia, la lucidez y la utopía de crear una comunidad universal fraterna. La invitación pedagógica del relato es a fortalecer y la esperanza de toda la humanidad. Por último, el horizonte de sentido del Evangelio es el mandato de la consecución del amor recíproco. Lo nuevo del mandato no radica en su contenido sino en su genética: como y porque yo los he amado. En otras palabras, la medida y la forma del amor que acontece en la comunidad es el amor oblativo de Jesús, y que conduce a reconocer y encarnar su propuesta de humanización. Como herederos del testamento espiritual de Jesús, nuestra vocación de Iglesia, se consuma en una vida, estructura, dinámica, pastoral y misión configurada y entregada por la concreción del reino, termómetro que mide la fidelidad y adhesión de la comunidad y de cada sujeto con Dios y su voluntad hecha amor.

 

 

 

 

 

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