Consulta diaria

Primera lectura: Gál 3,7-14: 
Los hombres de fe son benditos
Salmo: 110: 
El Señor recuerda siempre su alianza
Evangelio: Lc 11,15-26: 
El Reino ha llegado

27a Semana Ordinario Héctor Valdivieso (1934) 

15 En aquel tiempo, después que Jesús expulsara un demonio, algunos dijeron: Expulsa los demonios con el poder de Belcebú, jefe de los demonios.
16 Otros, para ponerlo a prueba, le pedían una señal del cielo.
17 Él, leyendo sus pensamientos, les dijo: Un reino dividido internamente va a la ruina y se derrumba casa tras casa.
18 Si Satanás está dividido internamente, ¿cómo se mantendrá su reino? Porque ustedes dicen que yo expulso los demonios con el poder de Belcebú.
19 Si yo expulso los demonios con el poder de Belcebú, ¿con qué poder los expulsan los discípulos de ustedes? Por eso ellos los juzgarán.
20 Pero si yo expulso los demonios con el dedo de Dios, es que ha llegado a ustedes el reino de Dios.
21 Mientras un hombre fuerte y armado guarda su casa, todo lo que posee está seguro.
22 Pero si llega uno más fuerte y lo vence, le quita las armas en que confiaba y reparte sus bienes.
23 El que no está conmigo está contra mí. El que no recoge conmigo desparrama.
24 Cuando un espíritu inmundo sale de un hombre, recorre lugares áridos buscando descanso, y no lo encuentra. Entonces dice: Volveré a mi casa, de dónde salí.
25 Al volver, la encuentra barrida y arreglada.
26 Entonces va, toma consigo otros siete espíritus peores que él, y se meten a habitar allí. Y el final de aquel hombre resulta peor que el comienzo.

Comentario

En su explicación sobre la ley y el Espíritu, Pablo habla de la “maldición de la ley”, entendiendo con eso el hecho de que la ley, que exige estricta observancia, no genera la fe que salva, por lo contrario, deja en la ilusión de ser justificados solo por las obras que son realizadas. En la experiencia paulina, sólo la fe en Cristo muerto y resucitado, salva. Una de las armas para arruinar a las personas, por lo menos temporalmente, es desprestigiarla, desacreditarla.

En el Evangelio, Jesús es tachado de estar “poseído por belcebú” por su práctica y su discurso. La novedad que el cristianismo trajo en relación al judaísmo era provocadora para los judíos, que no aceptaban una lógica diferente de la que ellos conocían. Por eso, el conflicto con Jesús y también con Pablo, que representan una peligrosa innovación. El conflicto se resuelve aceptando que el Reino ha llegado desde que “Jesús expulsa a los demonios con el dedo de Dios”.

 

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