Consulta diaria

Primera lectura: Job 38,1.12-21; 40,3-5: 
¿Has mandado a la mañana?
Salmo: 138:
Guíame, Señor, por el camino eterno
Evangelio: Lc 10,13-16: 
Quien me rechaza, rechaza al que me envió

26a Semana Ordinario Ángeles custodios

En aquel tiempo Jesús les dijo:
13 ¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Porque, si los milagros realizados entre ustedes se hubieran hecho en Tiro y Sidón, hace tiempo habrían hecho penitencia vistiéndose humildemente y sentándose sobre cenizas.
14 Y así, el juicio será más llevadero para Tiro y Sidón que para ustedes.
15 Y tú, Cafarnaún, ¿pretendes encumbrarte hasta el cielo? Pues caerás hasta el abismo.
16 Y dijo a sus discípulos: El que a ustedes escucha a mí me escucha; el que a ustedes desprecia a mí me desprecia; y quien a mí me desprecia, desprecia al que me envió.

Comentario

No cabe duda de que el autor del libro de Job estaba inspirado al poner en labios de Dios una serie de cuestiones que lo dejan paralizado y no sabe qué responder. Dios, en su respuesta a Job, le muestra las obras maravillosas de la creación y le hace ver que Él es el creador. Éste entiende y guarda silencio. La fe de Job contrasta con la indiferencia y la cerrazón de las ciudades de Galilea: Corazain y Betsaida. Las ciudades eran centros burocráticos donde vivían los funcionarios del rey y del templo; personas contentas y acomodadas.

El movimento de Jesús congrega, sobre todo, a personas del campo y trabajadores del lago, insatisfechos con la política herodiana, que alimentan el deseo de un mundo nuevo con un orden social que les permita vivir con dignidad. Por eso, a la condena de las clases altas de Galilea, corresponde la apertura, aunque tímida, a los paganos, simbolizados por las ciudades de Tiro y Sidón.

¿Qué hace falta en tu entorno social para vivir con mejores condiciones?