Consulta diaria

Primera lectura: Job 19,21-27: 
Mi Defensor vive
Salmo: 26:
Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida
Evangelio: Lc 10,1-12: 
La paz descansará sobre ellos

26a Semana Ordinario  Teresita del N. Jesús (1897) 

1 En aquel tiempo, designó el Señor a otros setenta y dos y los envió por delante, de dos en dos, a todas las ciudades y lugares adonde pensaba ir.
2 Les decía: La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los campos que envíe trabajadores para su cosecha.
3 Vayan, que yo, los envío como ovejas entre lobos.
4 No lleven bolsa ni alforja ni sandalias. Por el camino no saluden a nadie.
5 Cuando entren en una casa, digan primero: Paz a esta casa.
6 Si hay allí alguno digno de paz, la paz descansará sobre él. De lo contrario, la paz regresará a ustedes.
7 Quédense en esa casa, comiendo y bebiendo lo que haya; porque el trabajador tiene derecho a su(salario. No vayan de casa en casa.
8 Si entran en una ciudad y los reciben, coman de lo que les sirvan.
9 Sanen a los enfermos que haya y digan a la gente: El reino de Dios ha llegado a ustedes.
10 Si entran en una ciudad y no los reciben, salgan a las calles y digan:
11 Hasta el polvo de esta ciudad que se nos ha pegado a los pies lo sacudimos y se lo devolvemos. Con todo, sepan que ha llegado el reino de Dios.
12 Les digo que aquel día la suerte de Sodoma será menos rigurosa que la de aquella ciudad.

Comentario

Recordamos a Santa Teresita, quién, siendo muy joven, abrazó el sufrimiento como una forma de compartir la pasión de Jesucristo. El sufrimiento de las personas es motivo de conversaciones y debates como sucede con Job y sus amigos que buscan cuál es el sentido de los padecimientos de éste, quién se siente herido y perseguido por Dios.

No se conforma con lo que le está aconteciendo, porque fue un hombre bueno, que hizo la justicia y sin embargo, lleno de paciencia, afirma que su “defensor” (go’el en hebreo, el rescatador) está vivo y vendrá a libertarlo.

Jesús recomienda a los 72 Misioneros no llevar nada para el camino; los manda pobres para entrar en las casas de los pobres. De esta forma, los misioneros provocarán la acogida y el recibimiento de las personas: en eso consiste, al final, el anuncio del Reino de Dios en la teología de Lucas: ser acogidos en las casas, sentarse a la mesa y compartir aquel pan que es el mismo Jesús resucitado.

¿Has tenido la oportunidad de ser acogido?