Consulta diaria

Primera lectura: Job 1,6-22: 
El Señor me lo dio, él me lo quitó
Salmo: 16:
Inclina el oído y escucha mis palabras
Evangelio: Lc 9,46-50: 
El más pequeño de ustedes es el mayor

26a Semana Ordinario Lorenzo Ruiz y Comps. (1637) Wenceslao, mártir (935)

46 En aquel tiempo surgió una discusión entre los discípulos sobre quién era el más grande.
47 Jesús, sabiendo lo que pensaban, acercó un niño, lo colocó junto a sí
48 y les dijo: Quien recibe a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y quien me recibe a mí recibe al que me envió. El más pequeño de todos ustedes, ése es el mayor.
49 Juan le dijo: Maestro, vimos a uno que expulsaba demonios en tu nombre y tratamos de impedírselo, porque no sigue con nosotros.
50 Jesús respondió: No se lo impidan. Quien no está contra ustedes está con ustedes.

Comentario

En la vida todos queremos formar parte de un grupo y así ser aprobado por todos. Asimismo, los Apóstoles discutían “quién es el más importante al lado de Jesús”, ser parte de su grupo y ser “el mayor”. Jesús define los criterios para entrar al Reino: “ser como un niño”; el que es como un niño “me recibe a mí y recibe al que me ha enviado”, considerándolo como el premio mayor. Una lógica muy extraña en un judío fiel a las tradiciones.

Tan ilógico como el mismo Job modelo de fidelidad a Dios: no murmura de Dios, confía siempre en El, no está apegado a lo material, es agrade- cido y desprendido. Encarna así las actitudes del niño propuestas por Jesús. Esto contradice las ansias de poder y prestigio de los apóstoles y de nosotros, tentados por un mundo competitivo, de consumo e imagen.

¿Hasta dónde llega nuestra relación personal con Dios?
¿Vivimos nuestra vida cristiana en la esperanza y confianza propia de los niños y de Job, o compartimos las causas de una sociedad prepotente?