Consulta diaria

Primera lectura: Ezequiel 18,15-28: 
¿Es injusto mi proceder?
Salmo: 24
Recuerda, Señor, que tu misericordia es eterna 
Segunda lectura: Filipenses 2,1-11: 
Tengan los sentimientos de Jesús
Evangelio: Mateo 21,28-32: 
Recapacitó y fue

26o ORDINARIO Vicente de Paúl (1660)

28 En aquel tiempo dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: A ver, ¿qué les parece? Un hombre tenía dos hijos. Se dirigió al primero y le dijo: Hijo, quiero que hoy vayas a trabajar a mi viña.
29 El hijo le respondió: No quiero; pero luego se arrepintió y fue.
30 Acercándose al segundo le dijo lo mismo. Éste respondió: Ya voy, señor; pero no fue.
31 ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Le dijeron: El primero. Y Jesús les contestó: Les aseguro que los recaudadores de impuestos y las prostitutas entrarán antes que ustedes en el reino de Dios.
32 Porque vino Juan, enseñando el camino de la justicia, y no le creyeron, mientras que los recaudadores de impuestos y las prostitutas le creyeron. Y ustedes, aun después de verlo, no se han arrepentido ni le han creído.

Comentario

Jesús presenta, en la parábola del Evangelio, la misma lógica del profeta: un hijo que dice ser fiel y no cumple; y otro que responde que no y luego recapacita y obedece con fidelidad. El que reconoce su pecado y se arrepiente, el que recapacita y regresa al camino encuentra la vida. No parece estar claro detrás de cuál de ellos está la obediencia, aunque detrás de ambos está la mentira. Pero hoy nos hemos acostumbrado a vivir en el engaño: mentimos unos y otros, mentimos para salvarnos, mentimos para poner máscaras que no revelen la verdad.

El engaño es parte de la vida, y preferimos decir “un falso sí” para no comprometernos con los otros. No es así con los publicanos y las prostitutas que, aunque están evidentemente fuera de la moral y de la ley, entrarán en el Reino porque creyeron en Jesús y, conscientes de su pecado, apelan a la misericordia y al amor eterno de Dios. Nos encanta escuchar este testimonio precisamente de un publicano que aceptó a Jesús como propuesta.

¿Defendemos las actitudes del Reino, la responsabilidad personal y la disposición a la misericordia?
¿Somos fieles al proyecto de Jesús, capaces de recapacitar y rectificar en la vivencia cristiana cuando lo necesitemos?