Consulta diaria

Primera lectura: Prov 3,27-34: 
El Señor aborrece al perverso
Salmo: 14: 
El justo habitará en tu monte santo, Señor
Evangelio: Lc 8,16-18: 
Una lámpara se enciende para iluminar

25a Semana Ordinario Nuestra Señora de la Merced

En aquel tiempo dijo Jesús a la muchedumbre:
16 Nadie enciende una lámpara y la cubre con una vasija o la mete debajo de la cama, sino que la coloca en el candelero para que los que entran vean la luz.
17 No hay nada encubierto que no se descubra algún día, ni nada escondido que no se divulgue y se manifieste.
18 Presten atención y oigan bien: porque al que tiene se le dará y al que no tiene se le quitará aun lo que parece tener.

Comentario

La afirmación salida de un corazón triste y desanimado “Vanidad de vanidades, todo es vanidad”, es contraria a la frase tan calurosa del salmo: “y toda nuestra vida será alegría y júbilo”. La diferencia radica en la mirada, en el ojo, y en el oído. El que mira con esperanza y fe encuentra vida y felicidad en todo y en los otros; el que mira con “ojos cansados y con oídos hartos”, no encuentra más que vaciedad y desesperanza.

Lo mismo le pasa a Herodes; quiere mirar a Jesús, con curiosidad simple, sin fe, sin disposición para recibir lo que Él tiene que ofrecer, no como experiencia de conversión. Cuando conocemos y miramos a Jesús se transforma nuestro oído y nuestra mirada: nos abre a los otros, a la naturaleza, al mundo con ojos de esperanza e ilusión, nos provoca el deseo de comunicar vida.

¿Cuáles son las actitudes más comunes entre nosotros?
¿La desesperanza o la alegría contagiosa del reino?
¿La solidaridad y deseo de compartir o la de encerrarnos en muros fronterizos que dividen?