Consulta diaria


Primera lectura
: 1Jn 5,5-13: 
El espíritu, el agua y la sangre
Salmo: 147:
Glorifica al Señor, Jerusalén    
Evangelio: Lc 5,12-16:
Enseguida le dejó la lepra

 

12 Mientras Jesús se encontraba en un pueblo se presentó un leproso; el cual, viendo a Jesús, cayó rostro en tierra y le suplicaba: Señor, si quieres, puedes sanarme.
13 Extendió la mano y le tocó, diciendo: Lo quiero, queda sano. Al instante se le fue la lepra.
14 Y Jesús le ordenó: No se lo digas a nadie. Ve a presentarte al sacerdote y, para que le conste, lleva la ofrenda de tu sanación establecida por Moisés.
15 Su fama se difundía, de suerte que una gran multitud acudía a escucharlo y a sanarse de sus enfermedades.
16 Pero él se retiraba a lugares solitarios a orar.


Comentario

 

La vida del cristiano se entiende como una batalla contra el mundo. En este caso, “mundo” es lo contrario a Dios, y se entiende como una situación humana caótica, regida por la injusticia; ese medio rodea al cristiano y lo acosa constantemente, por lo que la guerra es inevitable, pues el pecado es incompatible con Dios; el creyente mantiene su decisión de fe en un medio adverso. Esto es lo que transpira la lectura de Juan.

La palabra nos entrega el instrumento para vencer al mundo: la fe en la venida del Hijo en agua y sangre. Estas expresiones se entienden referidas a lo que Jesús ha realizado en favor nuestro, certificadas por el Espíritu de Dios. La humanidad de Jesús es salvífica por lo acontecido en ella y por ella. Con cierta facilidad la humanidad de Jesús queda diluida en su divinidad, y esto impide vencer al mundo.

La victoria de Dios sobre la muerte y el pecado es nuestra por la fe en Cristo Jesús. Esta es la fuerza que hace del cristiano un vencedor.

January 2019
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