Consulta diaria


Primera lectura
: Fil 2,12-18:
Dios produce los buenos deseos
Salmo: 26: 
El Señor es mi luz y mi salvación
Evangelio: Lc 14,25-33: 
Carga con tu cruz y sígueme

 

En aquel tiempo, una gran multitud seguía a Jesús. Él se volvió y les dijo:
26 Si alguien viene a mí y no me ama más que a su padre y su madre, a su mujer y sus hijos, a sus hermanos y hermanas, y hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo.
27 Quien no carga con su cruz y me sigue no puede ser mi discípulo.
28 Si uno de ustedes pretende construir una torre, ¿no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla?
29 No suceda que, habiendo echado los cimientos y no pudiendo completarla, todos los que miren se pongan a burlarse de él
30 diciendo: éste empezó a construir y no puede concluir.
31 Si un rey va a enfrentarse en batalla contra otro, ¿no se sienta primero a deliberar si podrá resistir con diez mil al que viene a atacarlo con veinte mil?
32 Si no puede, cuando el otro todavía está lejos, le envía una delegación a pedir la paz.
33 Lo mismo cualquiera de ustedes: quien no renuncie a sus bienes no puede ser mi discípulo.


Comentario

 

Las sentencias y parábolas del evangelio de hoy muestran lo exigente que es el seguimiento de Jesús. Optar por Jesús se convierte en el eje central de la vida al que todas las demás opciones, la casa y la vida, le quedan supeditadas. Por si fuera poco, se trata de una opción marcada con la ignominia y la muerte. Esta decisión debe ser ponderada cuidadosamente. El discipulado de Jesús no es un asunto para menores de edad. El evangelio lo deja claro, sólo que el evangelio de hoy concluye de una manera desconcertante. A la doble reflexión de las parábolas sobre la capacidad para llevar a buen término la opción adoptada, se compara la renuncia de los bienes. La pobreza es parte integral del seguimiento de Jesús. Sin renunciar a los bienes no hay discipulado. Ser discípulo implica vivir en continuo aprendizaje del Maestro. Los bienes y los honores impiden aprender de él, lo mismo la seguridad que brinda el entorno familiar e incluso, el amor a sí mismo. ¿Qué estamos aprendiendo de Jesús este día? Salgamos de nuestra zona de confort.