Consulta diaria


Primera lectura
: Fil 2,1-4: 
Manténganse unidos
Salmo: 130: 
Guarda mi alma en la paz, junto a ti, Señor
Evangelio: Lc 14,12-14: 
Invita a pobres y lisiados

 

12 En aquel tiempo dijo Jesús al que lo había invitado: Cuando ofrezcas una comida o una cena, no invites a tus amigos o hermanos o parientes o a los vecinos ricos; porque ellos a su vez te invitarán y quedarás pagado.
13 Cuando des un banquete, invita a pobres, mancos, cojos y ciegos.
14 Dichoso tú, porque ellos no pueden pagarte; pero te pagarán cuando resuciten los justos.


Comentario

 

Lo que Pablo recomienda a los cristianos sigue teniendo vigencia, y resulta revolucionario en muchos ambientes. La sociedad que alentamos, consumista y regida por el mercado, empuja a lo contrario, imponerse a los demás, y “dividir para vencer”, como susurra la estrategia del poder. Los medios eclesiales no están exentos de ese afán de dominio que se ha infiltrado en algunos de ellos, donde la frivolidad y la vanagloria sofocan al Evangelio. Jesús enseña algo contrario a la reciprocidad en el honor social que mantiene el equilibrio o el estatus quo entre iguales. En el banquete se expresaba la solidaridad y la comunión sociales. Jesús critica ese modo de solidaridad social porque deja fuera a los más necesitados de integración social, y de comida. Pobres, mancos, cojos y ciegos estaban excluidos de las liturgias del templo, que era la expresión mejor de la salud y santidad. La santidad promovida por Jesús va en sentido contrario a la convencional. El punto de quiebre está en la deuda que aquellos excluidos contraen con su benefactor, cuando éste los transforma en comensales suyos, en sus prójimos.