Consulta diaria


Primera lectura
: Job 19,1.23-27a: 
Sé que mi Redentor vive
Salmo: 24: 
A ti, Señor, levanto mi alma
Segunda lectura: Fil 3,20-21: 
Nos transformará según su cuerpo glorioso
Evangelio: Mc 15,33-39–16,1-6: 
Jesús, dando un fuerte grito, expiró

 

33 Aquel día, al mediodía, se oscureció todo el territorio hasta media tarde.
34 A esa hora Jesús gritó con voz potente: Eloi eloi lema sabaktani –que significa: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?–.
35 Algunos de los presentes, al oírlo, comentaban: Está llamando a Elías.
36 Uno empapó una esponja en vinagre, la sujetó a una caña y le ofreció de beber diciendo: ¡Quietos! A ver si viene Elías a librarlo.
37 Pero Jesús, lanzando un grito, expiró.
38 El velo del santuario se rasgó en dos de arriba abajo.
39 El centurión, que estaba enfrente, al ver cómo expiró, dijo: Realmente este hombre era Hijo de Dios.
16.1 Cuando pasó el sábado, María Magdalena, María de Santiago y Salomé compraron perfumes para ir a ungirlo.
2 El primer día de la semana, muy temprano, llegaron al sepulcro al salir el sol.
3 Se decían: ¿Quién nos correrá la piedra de la entrada del sepulcro?
4 A lzaron la vista y observaron que la piedra estaba corrida. Era muy grande.
5 Al entrar al sepulcro, vieron un joven vestido con un hábito blanco, sentado a la derecha; y quedaron sorprendidas.
6 Les dijo: No tengan miedo. Ustedes buscan a Jesús Nazareno, el crucificado. No está aquí, ha resucitado. Miren el lugar donde lo habían puesto.


Comentario

 

La muerte es una realidad que hermana a todas las culturas y a todos los seres humanos … Bueno, casi a todos, pues se sabe de un par de personajes que no han pasado por esa puerta. En el universo de la Biblia, Henoc y Elías no murieron, lo mismo que Kukulkán o Quetzalcóatl en la mítica maya y náhuatl. Ellos habrían de volver, y traer a sus respectivos pueblos abundantes beneficios. Pero todos los demás han tenido y tendrán la condición de difuntos, es decir, de quien ha cumplido o terminado su recorrido o tarea. Al abreviarse la luz del sol y sentir el frío del invierno, los pueblos precolombinos avivan la memoria familiar de sus antepasados. Altares, vigilias y campos santos se pueblan de dones y parientes para recibir a los que se fueron. Las familias buscan integrar con respeto y devoción a sus difuntos. Algo parecido hace la Iglesia en su liturgia, pues forman parte de la comunidad de oración. Ora por ellos y ellos oran por nosotros, siempre. Hoy es día para hermanarnos con toda la humanidad.