Consulta diaria

Primera lectura: Gál 3,7-14: 
Los hombres de fe reciben la bendición
Salmo: 110: 
El Señor recuerda siempre su alianza
Evangelio: Lc 11,15-26: 
Si expulso los demonios es que el Reino ha llegado

 

15 En aquel tiempo, después que Jesús expulsara un demonio, algunos dijeron: Expulsa los demonios con el poder de Belcebú, jefe de los demonios.
16 Otros, para ponerlo a prueba, le pedían una señal del cielo.
17 Él, leyendo sus pensamientos, les dijo: Un reino dividido internamente va a la ruina y se derrumba casa tras casa.
18 Si Satanás está dividido internamente, ¿cómo se mantendrá su reino? Porque ustedes dicen que yo expulso los demonios con el poder de Belcebú.
19 Si yo expulso los demonios con el poder de Belcebú, ¿con qué poder los expulsan los discípulos de ustedes? Por eso ellos los juzgarán.
20 Pero si yo expulso los demonios con el dedo de Dios, es que ha llegado a ustedes el reino de Dios.
21 Mientras un hombre fuerte y armado guarda su casa, todo lo que posee está seguro.
22 Pero si llega uno más fuerte y lo vence, le quita las armas en que confiaba y reparte sus bienes.
23 El que no está conmigo está contra mí. El que no recoge conmigo desparrama.
24 Cuando un espíritu inmundo sale de un hombre, recorre lugares áridos buscando descanso, y no lo encuentra. Entonces dice: Volveré a mi casa, de donde salí.
25 Al volver, la encuentra barrida y arreglada.
26 Entonces va, toma consigo otros siete espíritus peores que él, y se meten a habitar allí. Y el final de aquel hombre resulta peor que el comienzo.


Comentário

 

Lucas hace entender lo encarnizada que está la lucha entre Dios y los ídolos implantados en la historia, entre el bien y el mal. Da a entender que no hay neutralidad en este combate. Tenemos que optar. Y que las excusas para no optar son muchas hasta afirmar que esa lucha de Jesús y sus seguidores contra el demonio y los ídolos está dirigida por el mismo demonio. A esto se llama satanizar la lucha. En esta lucha el mal está en declive gracias a la acción de alguien más fuerte que el mismo mal. El mal va a ser vencido por el amor, por el perdón y la compasión. Pero debemos seguir atentos a no dejarnos invadir otra vez por el espíritu del maligno que al encontrar nuestra casa, barrida y limpia va a querer instalarse de nuevo y entonces será más difícil liberarse del él. Estar atentos para no dejarnos contaminar por el espíritu de este mundo que nos invita a dejarnos seducir con sus cantos de sirena olvidado el llanto de los pobres.