Consulta diaria

Primera lectura: Job 9,1-12.14-16: 
El hombre no es justo frente a Dios
Salmo: 87:
Llegue, Señor, hasta ti mi súplica
Evangelio: Lc 9,57-62: 
Te seguiré a donde vayas

 

57 En aquel tiempo, mientras iban de camino Jesús y sus discípulos, uno le dijo: Te seguiré adonde vayas.
58 Jesús le contestó: Las zorras tienen madrigueras, las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza.
59 A otro le dijo: Sígueme. Le contestó: Señor, déjame primero ir a enterrar a mi padre.
60 Le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el reino de Dios.
61 Otro le dijo: Te seguiré, Señor, pero primero déjame despedirme de mi familia.
62 Jesús le dijo: El que ha puesto la mano en el arado y mira atrás no es apto para el reino de Dios.


Comentário

 

Es propio del evangelio usar un lenguaje radical que obliga a dar una respuesta personal al proyecto de Jesús, el reinado de Dios, la oferta de vida que Dios lleva acariciando en la historia y que Jesús, lo ha descubierto y vive para esa causa. Nada es comparable a esta propuesta. Es el absoluto de la vida. Hay que venderlo todo para adquirirlo. Incluso las obligaciones más sagradas como enterrar a los muertos, o despedir a la familia quedan relativizadas ante este absoluto. Seguir a Jesús es convertirse en artesanos del reino.

Es una revolución cultural abarcadora. Todo debe revisarse, evaluarse e iluminarse ante esta novedad. Esto es seguir a Jesús, convertirse en discípulos mientras vamos hacia la Jerusalén de Dios. Es ponerse en camino sin nada que nos ate. Todo queda relativizado, todo queda en relación al Reino: la familia, y hasta la propia vida. Como Iglesia nos toca todo el tiempo convertirnos al reinado de Dios dejando atrás todo aquello que nos aparte y nos distraiga, aunque sean tradiciones religiosas, leyes canónicas, teologías abstractas.