Consulta diaria

Primera lectura: Job 3,1-3.11-17.20-23: 
¿Porqué no perecí al nacer?
Salmo: 87:
Llegue hasta ti mi súplica, Señor
Evangelio: Lc 9,51-56: 
Decidió subir a Jerusalén

 

51 En aquel tiempo, cuando se iba cumpliendo el tiempo de que se lo llevaran al cielo, Jesús emprendió decidido el viaje hacia Jerusalén,
52 y envió por delante unos mensajeros. Ellos fueron y entraron en un pueblo de samaritanos para prepararle alojamiento.
53 Pero éstos no lo recibieron porque se dirigía a Jerusalén.
54 Al ver esto, Juan y Santiago, sus discípulos, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que caiga un rayo del cielo y acabe con ellos?
55 Él se volvió y los reprendió.
56 Y se fueron a otro pueblo.


Comentário

 

Contrasta la lectura de Job y el texto de Lucas. Job está disgustado y reniega de su vida. Jesús asume su responsabilidad como Ungido y se encamina a Jerusalén, para entregar la Vida. San Lucas presenta la propuesta del llamado que hace Jesús, las exigencias del discipulado y la disponibilidad que debe tener el discípulo para seguirle en la propuesta de la construcción del Reino. El seguimiento de Jesús requiere compromiso, dedicación y responsabilidad. Ser discípulo del Maestro es la oportunidad que se tiene para poder hacer de este mundo algo mejor.

La propuesta de Jesús es clara, no es posible avanzar en la extensión del proyecto de Dios, si colocamos en nuestra vida otras prioridades que no hacen parte de su querer. Por eso, colocar la mano en el arado, o realizar cualquier otro tipo de práctica contraria a la libertad, autonomía y disponibilidad nos limita en nuestro avance del seguimiento a Jesús. ¿Qué me limita en el deseo de seguir a Jesús? ¿Cuáles son las prioridades en mi vida? ¿Dios ocupa el centro de mi existencia?