Consulta diaria

Primera lectura: 1Tim 4,12-16: 
Sé modelo de creyentes
Salmo: 110:
Grandes son las obras del Señor
Evangelio: Lc 7,36-50: 
Sus pecados son perdonados

24ª Semana Ordinario Cornelio y Cipriano (253/258)

 
36 En aquel tiempo, un fariseo rogaba a Jesús que fuera a comer con él. Jesús entró en casa del fariseo y se sentó a la mesa.
37 En esto, una mujer, pecadora pública, enterada de que estaba a la mesa en casa del fariseo, acudió con un frasco de perfume de mirra,
38 se colocó detrás, a sus pies, y llorando se puso a bañarle los pies en lágrimas y a secárselos con el cabello; le besaba los pies y se los ungía con la mirra.
39 Al verlo, el fariseo que lo había invitado, pensó: Si éste fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer lo está tocando: una pecadora.
40 Jesús tomó la palabra y le dijo: Simón, tengo algo que decirte. Contestó: Dilo, maestro.
41 Le dijo: Un acreedor tenía dos deudores: uno le debía quinientas monedas y otro cincuenta.
42 Como no podían pagar, les perdonó a los dos la deuda. ¿Quién de los dos lo amará más?
43 Contestó Simón: Supongo que aquél a quien más le perdonó. Le replicó: Has juzgado correctamente.
44 Y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Cuando entré en tu casa, no me diste agua para lavarme los pies; ella me los ha bañado en lágrimas y los ha secado con su cabello.
45 Tú no me diste el beso de saludo; desde que entré, ella no ha cesado de besarme los pies.
46 Tú no me ungiste la cabeza con perfume; ella me ha ungido los pies con mirra.
47 Por eso te digo que se le han perdonado numerosos pecados, por el mucho amor que demostró. Pero al que se le perdona poco, poco amor demuestra.
48 Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados.
49 Los invitados empezaron a decirse entre sí: ¿Quién es éste que hasta perdona pecados?
50 Él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado. Vete en paz.

 
Comentario

Con cierta frecuencia, escuchamos decir a las personas que el perdón es de Dios, asumiendo con ello que entre las personas no existe la disposición para dicha acción. Pues bien, el evangelio de Lucas centra nuestra atención en este relato para hablarnos de la capacidad de amar y perdonar que tenemos. En medio de la escena de la mujer que se aferra a Jesús con sus atenciones, una parábola que reafirma una única idea: a quien mucho se le perdona, es porque ama mucho.

A la mujer, pues, se le está perdonando mucho, dado el amor que manifiesta. Su amor es un indicador de lo que se le está perdonando. Desde luego, esto muestra que Dios en su infinita misericordia perdona a quien se arrepiente y que los gestos de la mujer, exagerados y escandalosos para el grupo de fariseos ahí reunidos, son la muestra de amor auténtico en su proceso de conversión. Ante ello, Jesús perdona, ama, salva a esta mujer. Y nosotros, ¿seguiremos dejando a Dios nuestra capacidad de amar al otro totalmente?