Consulta diaria

Primera lectura: 1Cor 5,1-8: 
Cristo ha sido inmolado
Salmo: 5
Señor, guíame con tu justicia
Evangelio: Lc 6,6-11: 
Acechaban para ver si curaba en sábado

 

6 Un sábado Jesús entró en la sinagoga a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada.
7 Los letrados y los fariseos lo espiaban para ver si sanaba en sábado, para tener algo de qué acusarlo.
8 Él, leyendo sus pensamientos, dijo al hombre de la mano paralizada: Levántate y ponte de pie en medio. Él se puso en pie.
9 Después se dirigió a ellos: Yo les pregunto qué está permitido en sábado: ¿Hacer el bien o el mal? ¿Salvar una vida o destruirla?
10 Después, dirigiendo una mirada a todos, dijo al hombre: Extiende la mano. Lo hizo y la mano quedó sana.
11 Ellos se pusieron furiosos y discutían qué hacer con Jesús.


Comentário

 

Los seres humanos somos expertos en liberarnos del compromiso en favor de los prójimos que encontramos heridos en el camino. Hemos inventado leyes culturales, hasta ritos religiosos para liberarnos del hermano caído. Las religiones, sistemas económicos y culturales, nacionalismos, han inventado excusas para no comprometernos con el hermano en problemas. Para Jesús, y su proyecto de mundo, se invierte el esquema: lo primero es el ser humano en problemas, luego está el sábado. Y el sábado ha sido inventado para fortalecer el amor a los sufrientes, a los esclavos de Egipto, es un día para seguir celebrando y programando la libertad de los cautivos, para saciar el hambre de los hambrientos. Tenemos una capacidad perversa en excusarnos en la liberación de los oprimidos inventando leyes supuestamente sagradas, con tal de alejarnos de la carne de Cristo que son los sufrientes que tienen la manos paralíticas como en el personaje del evangelio. Jesús, dueño del sábado, libera al oprimido y libera la misma tradición del sábado para que esta regrese a su proyecto original.