Consulta diaria

Primera lectura: Col 1,24–2,3: 
Dios me nombró servidor
Salmo: 61:
Dios es nuestra salvación y nuestra gloria
Evangelio: Lc 6,6-11: 
Lo espiaban para ver si curaba

23ª Semana Ordinario Eleuterio (s. VI)

 
6 Un sábado Jesús entró en la sinagoga a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada.
7 Los letrados y los fariseos lo espiaban para ver si sanaba en sábado, para tener algo de qué acusarlo.
8 Él, leyendo sus pensamientos, dijo al hombre de la mano paralizada: Levántate y ponte de pie en medio. Él se puso en pie.
9 Después se dirigió a ellos: Yo les pregunto qué está permitido en sábado: ¿Hacer el bien o el mal? ¿Salvar una vida o destruirla?
10 Después, dirigiendo una mirada a todos, dijo al hombre: Extiende la mano. Lo hizo y la mano quedó sana.
11 Ellos se pusieron furiosos y discutían qué hacer con Jesús.

 
Comentario

«¿Salvar una vida o destruirla?».

Esta interrogante de Jesús es urgente para evaluar nuestras acciones. Nunca antes en la historia, nuestro planeta, con sus animales, peces, árboles, glaciares y la misma humanidad, se había visto en un nivel de alto riesgo como hoy. El evangelio del día presenta la acción sanadora de Jesús que restituye la humanidad de un hombre con su mano paralizada. No obstante, los fariseos, con su actitud controversial, no ven con buenos ojos la acción de Jesús realizada en sábado.

Para Lucas, es claro que el Dios de Jesús es el Dios de la vida y que el sábado se hizo para el hombre y para que éste honrara a Dios, preservando, cuidando y cultivando la vida. Que este texto nos permita reflexionar sobre el don de la vida en cada una de nuestras acciones, sobre todo, en las que implican el cuidado de nuestra existencia, la de los demás y, en especial, la del planeta, nuestra casa común, como dice el Papa Francisco.