Consulta diaria

Primera lectura: 1Cor 4,1-5: 
El Señor descubrirá el corazón
Salmo: 36
El Señor es quien salva a los justos
Evangelio: Lc 5,33-39: 
Vino nuevo en odres nuevos

 

En aquel tiempo los escribas y fariseos dijeron a Jesús:
33 Los discípulos de Juan ayunan con frecuencia y hacen sus oraciones, y lo mismo hacen los discípulos de los fariseos; en cambio los tuyos comen y beben.
34 Jesús les contestó: ¿Pueden los invitados a la boda hacer ayuno mientras el novio está con ellos?
35 Llegará un día en que el novio les será quitado, y aquel día ayunarán.
36 Y les propuso una comparación: Nadie corta un trozo de un vestido nuevo para remendar uno viejo. Porque sería arruinar el nuevo, y el trozo nuevo no quedará bien con el vestido viejo.
37 Nadie echa vino nuevo en odres viejos; pues el vino nuevo reventaría los odres, se derramaría y los odres se echarían a perder.
38 El vino nuevo se ha de echar en odres nuevos.
39 Nadie que ha bebido el vino viejo quiere vino nuevo; porque dice: el añejo es mejor.


Comentário

 

Cada cosa a su tiempo y en su lugar. Eso parece decir Jesús a sus adversarios. Mientras Jesús permanece con los suyos y ellos en profunda comunión con Él, no es necesario ayunos ni penitencias de ninguna clase. Un signo eficaz de la presencia activa del reino en medio de las personas es la alegría del corazón. Solo cuando no se está en sintonía con el reinado de Dios, es decir, con su voluntad, hay que llenarse de tristeza y depresión. Pero cuando la gracia (el amor) de Dios impregna la vida del creyente la alegría desbordante impregna todas las fibras de la vida aún en medio de las dificultades. La novedad del Reino siempre llena de gozo el corazón. Por eso el Reino de Dios es una verdadera fiesta, porque la presencia de Dios no puede ser luctuosa, apesadumbrada, deprimente. Llenarse de la vida de Dios es llenarse de luz, fortaleza y esperanza. ¿Has contagiado a otros de pasión por la vida, de gozo y esperanza aún en medio de las dificultades?