Consulta diaria

Primera lectura: 1Tes 5,1-6.9-11: 
Murió por nosotros
Salmo: 26:
El Señor es mi luz y mi salvación
Evangelio: Lc 4,31-37: 
Los espíritus inmundos le obedecen

22ª Semana Ordinario Ramón Nonato (1240)

 
31 En aquel tiempo, bajó Jesús a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y los sábados enseñaba a la gente. 32 Estaban asombrados de su enseñanza porque hablaba con autoridad.
33 Había en la sinagoga un hombre poseído por el espíritu de un demonio inmundo, que se puso a gritar:
34 ¿Qué tienes que ver con nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres: ¡el Consagrado de Dios!
35 Jesús le increpó diciendo: ¡Calla y sal de él! El demonio lo arrojó al medio y salió de él sin hacerle daño.
36 Se quedaron todos desconcertados y comentaban entre sí: ¿Qué significa esto? Manda con autoridad y poder a los espíritus inmundos, y salen.
37 Su fama se difundió por toda la región.

 
Comentario

Cuando dejamos de conocer y reconocer a Jesús, no somos mejores que el demonio que expulsó en la sinagoga de Cafarnún. El demonio conocía bien a Jesús y lo rechazó. Así nos puede suceder a nosotros cuando vivimos discriminando, explotando u oprimiendo a otras personas. No importa qué tanto conozcamos del Maestro y su proyecto del Reino, si no nos acerca a una sincera hambre de unión con Él no nos hará madurar. Romper con nuestras esclavitudes: envidias, miedos, depresiones, egoísmos o mostrar, como Bautizados y Enviados, autoridad con nuestro testimonio, colaborando con el desarrollo y promoción de la justicia, la verdad, la paz y la solidaridad, eso es hacer vida el Evangelio.

Jesús desea que su enseñanza y fuerza curativa se siga realizando en el aquí y ahora de nuestras vidas y de nuestras comunidades. Somos la Iglesia de Cristo llamada a sanar a través de, los sacramentos y la acogida fraterna, repartiendo esperanza, liberando de esclavitudes, venciendo el mal, anunciando así, la Buena Nueva.

¿Cuáles son nuestros “demonios” particulares?