Consulta diaria

Primera lectura: Lev 25,1.8-17: 
Cada uno recobrará su propiedad
Salmo: 66:
El Señor tenga piedad y nos bendiga
Evangelio: Mt 14,1-12: 
Herodes mandó decapitar a Juan

17a Semana Ordinario Ignacio de Loyola, fundador (1556)

1 En aquel tiempo, oyó el tetrarca Herodes la fama de Jesús
2 y dijo a sus servidores: Ése es Juan el Bautista que ha resucitado, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos.
3 Herodes había hecho arrestar a Juan, encadenarlo y meterlo en prisión por instigación de Herodías, esposa de su hermano Felipe.
4 Juan le decía que no le era lícito tenerla.
5 Herodes quería darle muerte, pero le asustaba la gente, que consideraba a Juan como profeta.
6 Llegó el cumpleaños de Herodes y la hija de Herodías bailó en medio de todos. A Herodes le gustó tanto
7 que juró darle lo que pidiera.
8 Ella, inducida por su madre, pidió: Dame aquí, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista.
9 El rey se sintió muy mal; pero, por el juramento y por los convidados, ordenó que se la dieran;
10 y así mandó decapitar a Juan en la prisión.
11 La cabeza fue traída en una bandeja y entregada a la joven; ella se la entregó a su madre.
12 Vinieron sus discípulos, recogieron el cadáver y lo sepultaron; después fueron a contárselo a Jesús.

 
Comentario

En esta narrativa de Mateo, Herodes ve a Jesús y recuerda a Juan Bautista a quien él mismo había mandado decapitar. A Herodes lo persigue el recuerdo de la injusticia cometida y de la lección de su vida: no se puede empeñar la palabra como un cheque en blanco porque luego es tarde para los arrepentimientos. El texto muestra como el pecado carcome al entorno familiar. Herodías arrastra a su hija a solicitar como premio la cabeza de un hombre justo.


Es importante recordar en nuestra reflexión: ¿Porqué el discurso profético de Juan Bautista incomodó a Herodías? ¿Porqué le tomó tanta rabia al Precursor del Mesías? Sabemos que Juan tuvo un importante ministerio en el Nuevo testamento, pues le correspondió el privilegio de anteceder y preparar el camino al Mesías prometido. Fue el primer mensajero del Nuevo Testamento. El evangelio es una invitación a revisar aquello que hacemos, lo que prometemos y a quién seguimos. Oremos por tantos mártires que han entregado su vida por la verdad y la justicia en nuestros países.