Consulta diaria

Primera lectura: Éx 24,3-8: 
Esta es la sangre de la Alianza
Salmo: 49:
Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza
Evangelio: Mt 13,24-30: 
Déjenlos crecer juntos hasta la siega

16a Semana Ordinario Charbel Majluf (1898) Cristina, mártir (300)

24 Les contó Jesús a la multitud otra parábola: El reino de los cielos es como un hombre que sembró semilla buena en su campo.
25 Pero, mientras la gente dormía, vino su enemigo y sembró cizaña en medio del trigo, y se fue.
26 Cuando el tallo brotó y aparecieron las espigas, también apareció la cizaña.
27 Fueron entonces los sirvientes y le dijeron al dueño: Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿De dónde le viene la cizaña?
28 Les contestó: Un enemigo lo ha hecho. Le dijeron los sirvientes: ¿Quieres que vayamos a arrancarla?
29 Les contestó: No; porque, al arrancarla, van a sacar con ella el trigo.
30 Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha. Cuando llegue el momento, diré a los cosechadores: Arranquen primero la cizaña, y en atados échenla al fuego; luego recojan el trigo y guárdenlo en mi granero.
 
Comentario

En esta parábola nos representa el “trigo” pero muchas veces somos “cizaña” (debilidad e inconsistencia, egoísmos) que produce muerte y desesperanza en la comunidad. Estamos más acostumbrados a vernos como trigo que como cizaña, a considerarnos superiores, a condenar, juzgar y señalar.

Consideramos que los otros, los diferentes, los “infieles” son la cizaña. Necesitamos la misericordia para renovar, cada día, la alianza personal con Dios. “Haremos todo lo que dice el Señor”, responde el pueblo cuando es rociado con la sangre. Es una llamada a la obediencia a Dios y a la necesidad de los hermanos.

La celebración de la Alianza es seria y vital en todo su ritual. Se nota en los elementos: lectura de la palabra, respuesta del pueblo, la sangre, los sacrificios de animales, levantar un altar y especialmente las palabras del Señor. ¿Qué haremos? ¿Arrancaremos la cizaña como camino fácil?, ¿Obedeceremos fielmente y renovaremos la alianza con Dios y los hermanos?