Consulta diaria

Primera lectura: Jr 31,31-34: 
Haré una alianza nueva
Salmo: 50 
Oh Dios, crea en mí un corazón puro
Evangelio: Mt 16,13-23: 
Tú eres Pedro, te daré las llaves del Reino

 

13 En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Felipe, preguntó a los discípulos: ¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?
14 Ellos contestaron: Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, que es Elías; otros, Jeremías o algún otro profeta.
15 Él les dijo: Y ustedes, ¿quién dicen que soy?
16 Simón Pedro respondió: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.
17 Jesús le dijo: ¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre del cielo!
18 Pues yo te digo que tú eres Pedro y sobre esta piedra construiré mi Iglesia, y el imperio de la muerte no la vencerá.
19 A ti te daré las llaves del reino de los cielos: lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo; lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.
20 Entonces les ordenó que no dijeran a nadie que él era el Mesías.
21 A partir de entonces Jesús comenzó a explicar a sus discípulos que debía ir a Jerusalén, padecer mucho por causa de los ancianos, sumos sacerdotes y letrados, sufrir la muerte y al tercer día resucitar.
22 Pedro se lo llevó aparte y se puso a reprenderlo: ¡Dios no lo permita, Señor! No te sucederá tal cosa.
23 Él se volvió y dijo a Pedro: ¡Aléjate, Satanás! Quieres hacerme caer. Piensas como los hombres, no como Dios.


Comentário


Saber sobre la identidad de Jesús, conocer al Maestro es uno de los elementos vitales del evangelio de este día. Efectivamente, es Jesús quien pregunta a sus amigos; con quienes han venido compartiendo varios momentos en su misión, qué tanto lo conocen. Como se puede observar, Jesús ha decidido evaluar su misión. Pedro es quien se apresura a conducirnos hacía el conocimiento de Jesús como el Mesías, Hijo de Dios. No obstante, por más que lo reconozca así, Pedro no ha entendido nada de Jesús. En la mentalidad de Pedro el Mesías no debía sufrir, sino más bien reinar sobre la casa de Israel y las demás naciones. Jesús interpreta esto como una tentación diabólica y recrimina a Pedro que mira la misión de Jesús con ojos humanos y no bajo el designio de Dios. Por esto, le exige volver a ponerse detrás de él (¡apártate satanás!), es decir, a seguir a Jesús por el camino de la cruz. ¿Cuántas veces nos engañamos con falsas ideas sobre el proyecto de Jesús y preferimos hacer nuestro camino en lugar del suyo?