Consulta diaria

Primera lectura: Éx 11:10–12:14: 
Matarán un cordero al atardecer
Salmo: 115:
Alzaré el cáliz de salvación invocando el nombre del Señor
Evangelio: Mt 12,1-8: 
El Hijo del Hombre es señor del sábado

15a Semana Ordinario Ntra. Sra. del Carmen

1 En cierta ocasión, Jesús atravesaba unos campos de trigo en día sábado. Sus discípulos, hambrientos, se pusieron a arrancar espigas y comérselas.
2 Los fariseos le dijeron: Mira, tus discípulos están haciendo en sábado una cosa prohibida.
3 Él les respondió: ¿No han leído lo que hizo David y sus compañeros cuando estaban hambrientos?
4 Entraron en la casa de Dios y comieron los panes consagrados que no les estaba permitido comer ni a él ni a sus compañeros, sino solamente a los sacerdotes.
5 ¿No han leído en la ley que, en el templo y en sábado, los sacerdotes quebrantan el reposo sin incurrir en culpa?
6 Ahora bien, yo les digo que aquí hay alguien mayor que el templo.
7 Si comprendieran lo que significa: misericordia quiero y no sacrificios, no condenarían a los inocentes.
8 Porque el Hijo del Hombre es Señor del sábado.

Comentario

Jesús nos recuerda el valor relativo de las leyes ante la persona humana y sus necesidades. Los fariseos nunca entendieron, ellos tenían hambre y les importó más el cumplimiento de le ley. Jesús representa lo contrario, demuestra una libertad de espíritu y una valoración de la persona por encima de las leyes. Jesús ofreció en la Eucaristía su cuerpo y su sangre por todos sin distinción, sin legalismos. En el banquete pascual el vino representa la sangre ofrecida para la liberación y el pan es el signo de la fraternidad.

Aunque había muchas normas y legalismos en la fiesta de la pascua: el vestido, el modo de cocinar el cordero, la prisa y por último una condición de fraternidad, juntos con los vecinos y los que más lo necesitan porque es pan compartido. No se puede negar el pan, es para ser compartido. El hambriento entra en la misma categoría de los pobres y necesitados, a los que obligaba la misericordia. Es un llamado a la conversión y a la solidaridad. ¿Defendemos a los hambrientos o los legalismos?