Consulta diaria

Primera lectura: Jr 30,1-2.12-15.18-22: 
Por tus pecados te he tratado así
Salmo: 101
El Señor construyó Sión, y apareció en su gloria
Evangelio: Mt 14,22-36: 
¿Por qué dudaste?

 

 

22 Mandó Jesús a los discípulos embarcarse mientras él despedía a la multitud.
23 Después subió él solo a la montaña a orar. Al anochecer, todavía estaba allí, solo.
24 La barca se encontraba a buena distancia de la costa, sacudida por las olas, porque tenía viento contrario.
25 Ya muy entrada la noche Jesús se acercó a ellos caminando sobre el lago.
26 Al verlo caminar sobre el lago, los discípulos comenzaron a temblar y dijeron: ¡Es un fantasma! Y gritaban de miedo.
27 Pero Jesús les dijo: ¡Ánimo! Soy yo, no teman.
28 Pedro le contestó: Señor, si eres tú, mándame ir por el agua hasta ti.
29 Ven, le dijo Jesús. Pedro saltó de la barca y comenzó a caminar por el agua acercándose a Jesús;
30 pero, al sentir el fuerte viento, tuvo miedo, entonces empezó a hundirse y gritó: ¡Señor, sálvame!
31 Al momento Jesús extendió la mano, lo sostuvo y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?
32 Cuando subieron a la barca, el viento amainó.
33 Los de la barca se postraron ante él diciendo: Ciertamente eres Hijo de Dios.
34 Terminaron la travesía.
35 Los hombres le llevaron todos los enfermos
36 y le rogaban que les permitiese nada más rozar el borde de su manto, y los que lo tocaban quedaban sanos.


Comentário


La duda, la incertidumbre, la inseguridad son parte de nuestros proyectos de vida. Siempre están presentes este tipo de situaciones dónde el miedo nubla nuestro camino. El evangelio del día nos ayuda a conocer la situación de la comunidad de Mateo que se ha lanzado a la otra orilla a navegar lejos, no obstante, la barca sin Jesús vacila en medio de las tormentas y nubarrones. En efecto, vemos en el texto bíblico como si Jesús nos abandonara a nuestra suerte, y notamos también a un Jesús desconocido por la comunidad y que hasta le confunden con un fantasma, con todo Pedro le reconoce cuando es capaz de caminar sobre el agua hacia Él. La barca es el símbolo de la comunidad y de la fe; comunidad capaz de reconocer a Jesús como el Hijo de Dios. Muchas veces, hacemos que la barca de nuestra vida navegue por el mundo sin la presencia de Jesús, con miedo nos vemos como ese Pedro que exclama: ¡Señor, sálvame! pero, ¿hemos dispuesto nuestra barca para ir a la otra orilla con Jesús?