Consulta diaria

Primera lectura: Jr 26,11-16.24: 
El Señor me envío a predicar
Salmo: 68
Escúchame, Señor, el día de tu favor
Evangelio: Mt 14,1-12: 
Herodes mandó decapitar a Juan

 

1 Por aquel tiempo oyó el tetrarca Herodes la fama de Jesús
2 y dijo a sus servidores: Ése es Juan el Bautista que ha resucitado, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos.
3 Herodes había hecho arrestar a Juan, encadenarlo y meterlo en prisión por instigación de Herodías, esposa de su hermano Felipe. 4Juan le decía que no le era lícito tenerla.
5 Herodes quería darle muerte, pero le asustaba la gente, que consideraba a Juan como profeta.
6 Llegó el cumpleaños de Herodes y la hija de Herodías bailó en medio de todos. A Herodes le gustó tanto
7 que juró darle lo que pidiera.
8 Ella, inducida por su madre, pidió: Dame aquí, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista.
9 El rey se sintió muy mal; pero, por el juramento y por los convidados, ordenó que se la dieran;
10 y así mandó decapitar a Juan en la prisión.
11 La cabeza fue traída en una bandeja y entregada a la joven; ella se la entregó a su madre.
12 Vinieron sus discípulos, recogieron el cadáver y lo sepultaron; después fueron a contárselo a Jesús.


Comentário


     La figura de los profetas en la Biblia se ha enmarcado desde la tensión y el conflicto, pues éstos siempre fueron un estorbo para las estructuras de poder. Así como Juan, el mismo Jesús sufriría las mismas consecuencias en mano de los poderosos. El evangelio presente narra el desenlace fatal del conflicto entre el profeta Juan el Bautista y Herodes Antipas. Según los relatos, parece que Herodes estaba molesto porque el Bautista, públicamente, le echaba en cara su inmoral relación con la esposa de su hermanastro. Un historiador de la época, Flavio Josefo, cambia esta versión moral a una política, señala que Herodes mandó a matar a Juan el Bautista porque tenía miedo que este provocara un levantamiento del pueblo en contra suya. Una vida humana en bandeja en el contexto de una fiesta de un rey, no deja duda, de lo que es capaz de hacer un cobarde tirano embriagado de poder. ¿Qué hacemos los cristianos en nuestra tarea profética ante la cultura de muerte y de terror impuesta con más fuerza cada día?