Consulta diaria

Primera lectura: Jer 26,1-9: 
El pueblo se juntó en el Templo
Salmo: 68
Que me escuche tu gran bondad, Señor
Evangelio: Mt 13,54-58: 
¿No es éste el hijo del carpintero? 

 

54 En aquel tiempo se dirigió Jesús a su ciudad y se puso a enseñarles en su sinagoga. Ellos preguntaban asombrados: ¿De dónde saca éste su saber y sus milagros?
55 ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas?
56 Sus hermanas, ¿no viven entre nosotros? ¿De dónde saca todo eso?
57 Y esto era para ellos un obstáculo. Jesús les dijo: A un profeta sólo lo desprecian en su patria y en su casa.
58 Y por su incredulidad, no hizo allí muchos milagros.


Comentário


Jesús ha vuelto a Nazaret y el encuentro con su pueblo resulta ser decepcionante, no comparten que el hijo del carpintero sea el enviado de Dios. Los evangelios desvelan con toda naturalidad quién es Jesús, y el carácter de su humanidad. Pero al mismo tiempo, nos presentan a un Jesús que revela la presencia de Dios Padre acompañando al pueblo en su historia. La discusión de los paisanos se siembra en esta dimensión sobre la persona de Jesús. De este modo, la fe se vuelve un elemento fundamental para comprender en qué consiste la novedad del Reino en la persona de Jesús. En efecto, el pueblo de Nazaret no comprende cómo puede Dios manifestarse en ese hombre, normal y ordinario semejante a ellos, es un escándalo que este hombre sin estudio o cierto honor les refleje la sabiduría de Dios. La falta de fe es un obstáculo que impide ver más allá. Así, la fe cristiana no consiste en seguir una idea o una doctrina, consiste en adherirse a una persona en concreto: Jesús. ¿Estamos dispuestos a seguirlo?