Consulta diaria

Primera lectura: 2Re 22,8-13; 23,1-3: 
El rey leyó el libro y selló ante el Señor la alianza
Salmo: 118
Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes
Evangelio: Mt 7,15-20:
Por sus frutos los conocerán

En aquel tiempo Jesús dijo a sus discípulos:
15 Cuídense de los falsos profetas que se acercan disfrazados de ovejas y por dentro son lobos rapaces.
16 Por sus frutos los reconocerán. ¿Se cosechan uvas de los espinos o higos de los cardos?
17 Un árbol sano da frutos buenos, un árbol enfermo da frutos malos.
18 Un árbol sano no puede dar frutos malos ni un árbol enfermo puede dar frutos buenos.
19 El árbol que no dé frutos buenos será cortado y echado al fuego.
20 Así pues, por sus frutos los reconocerán.


Comentário

La lectura evangélica nos invita a estar vigilantes. En esta oportunidad la enseñanza de Jesús adquiere tono de advertencia: ¡Cuídense de los falsos profetas! Releída hoy, esta exhortación del Maestro exige de toda persona y de la comunidad eclesial «caer en la cuenta» de los falsos mensajeros que actúan como mesías políticos comprando conciencias, haciendo negocio con la palabra de Dios y creando mecanismos religiosos que deshumanizan. En este sentido, ¿Cómo distinguir a un auténtico profeta? (1) El profeta es una persona incómoda porque no hace componendas con poder opresor alguno, dado que su origen e identidad provienen de Dios y su Palabra. (2) Los auténticos profetas ponen su energía en el mensaje que humaniza la palabra de Dios. (3) Tienen una experiencia radical de Dios por su lucidez histórica, por su arraigo espiritual y su capacidad contemplativa. (4) El mensaje que trasmite el profeta lo verifica con la propia vida y en la historia prospectivamente. (5) Denuncian la idolatría cultual, la depravación política y el comercio espiritual. ¿Estás dispuesto a vivir proféticamente?