Consulta diaria

Primera lectura: 1Re 18,41-46: 
Elías oró y el cielo dio su lluvia
Salmo: 64
Oh, Dios, tú mereces un himno a Sión
Evangelio: Mt 5,20-26: 
El que se enoje con hermano, será procesado

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
20 Les digo que, si el modo de obrar de ustedes no supera al de los letrados y fariseos, no entrarán en el Reino de los cielos.
21 Ustedes han oído que se dijo a los antiguos: No matarás; el homicida responderá ante el tribunal.
22 Pues yo les digo que todo el que se enoje contra su hermano responderá ante el tribunal. Quien llame a su hermano imbécil responderá ante el Consejo. Quien lo llame renegado incurrirá en la pena del infierno de fuego.
23 Si mientras llevas tu ofrenda al altar te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti,
24 deja la ofrenda delante del altar, ve primero a reconciliarte con tu hermano y después vuelve a llevar tu ofrenda.
25 Con quien tienes pleito busca rápidamente un acuerdo, mientras vas de camino con él. Si no, te entregará al juez, el juez al comisario y te meterán en la cárcel.
26 Te aseguro que no saldrás hasta haber pagado el último centavo.


Comentário

Jesús, como legislador de la Nueva Alianza, profundiza la Ley de Dios dada en el Antiguo Testamento. Da una interpretación más profunda de la Ley y pide un compromiso más a fondo con el Evangelio. No basta el cumplimiento de algunos ritos para tranquilizar la conciencia. Dios Padre que nos ama, busca hijos e hijas capaces de vivir con intensidad, al estilo de Jesús. Al mandamiento de no matar, le agrega la exigencia de amar al amigo y al enemigo sin menoscabar nada de su dignidad. Dios no permite que a sus hijos se los llame con nombres que los degradan. Las palabras crean situaciones que afectan a los demás. Personas simples pueden ser afectadas en su autoestima por etiquetas que los demás les aplican sin consideración. Por eso antes de ir a rendir culto a Dios analicemos si hemos ofendido o insultado a los hermanos y pidamos perdón. Dios sólo acepta la ofrenda de un corazón humilde que sabe rehacer los lazos de hermandad que ha roto con su egoísmo y falta de consideración.