Consulta diaria

Primera lectura: 1Re 18,20-39: 
Tú eres el Dios verdadero
Salmo: 15
Protégeme Dios mío, que me refugio en ti
Evangelio: Mt 5,17-19: 
He venido a darle plenitud a la ley

17 En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: No piensen que he venido a abolir la ley o los profetas. No vine para abolir, sino para cumplir.
18 Les aseguro que mientras duren el cielo y la tierra, ni una «i» ni una coma de la ley dejará de realizarse.
19 Por tanto, quien quebrante el más mínimo de estos mandamientos y enseñe a otros a hacerlo será considerado el más pequeño en el reino de los cielos. Pero quien lo cumpla y lo enseñe será considerado grande en el reino de los cielos.


Comentário

Hoy celebramos a san Antonio de Padua, uno de los santos más queridos en la devoción popular. El texto del evangelio nos habla del cumplimiento fiel de la Ley. Al darnos el mandamiento del amor a Dios y al prójimo como un único mandamiento, Jesús nos dio la posibilidad de cumplir la Ley de Dios hasta el extremo. Esa entrega generosa a Dios y a los demás, hace que personas sencillas del pueblo se perfeccionen en el seguimiento de Jesús y sean reconocidas como modelos de vida. Son personas que superan dificultades, perdonan ofensas, comparten sus bienes, se van despojando de sus egoísmos. El Espíritu de Dios puede actuar en ellas con libertad y las va modelando de acuerdo al querer de Dios. San Antonio de Padua fue de esas personas que dejó al Espíritu actuar en su vida con sencillez. Creyó en el Señor, vivió y predicó lo que creía, por eso en él, como en tantas y tantos otros, se ha cumplido la profecía de Jesús: son considerados grandes en el Reino de los cielos.