Consulta diaria

Primera lectura: 2Pe 3,12-15a.17-18: 
Esperamos un cielo nuevo
Salmo: 89
Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación
Evangelio: Mc 12,13-17: 
Lo de Dios para Dios

13 En aquel tiempo, enviaron a Jesús a unos fariseos y herodianos para ponerle una trampa con las palabras.
14 Se acercaron y le dijeron: Maestro, nos consta que eres sincero e imparcial porque no juzgas según la apariencia de la gente, sino que enseñas con verdad el camino de Dios. ¿Es lícito pagar tributo al césar o no? ¿Lo pagamos o no?
15 Dándose cuenta de su hipocresía, les dijo: ¿Por qué me ponen a prueba? Tráiganme una moneda, que la vea.
16 Se la llevaron y les preguntó: ¿De quién es esta imagen y esta inscripción? Le contestaron: Del césar.
17 Y Jesús replicó: Entonces den al césar lo que es del césar y a Dios lo que es de Dios. Y quedaron sorprendidos de su respuesta.


Comentário

El César de Roma cobraba tributos a todos los pueblos conquistados, lo que empobrecía cada vez más a la gente. Dos grupos enemigos entre sí, fariseos y herodianos, se unen para tenderle una trampa a Jesús. Si dice que hay que pagar el tributo a Roma lo condenarán los nacionalistas. Si dice que no, lo condenarán los que apoyaban a Roma. Jesús, en su inmensa libertad, no cede ante los halagos que le hacen y responde con una frase sabia. El dinero es un ídolo al que muchos rinden culto y el César que quiere ser adorado como Dios es también un ídolo. El dinero no sirve para el Reino de Dios que se basa en relaciones de hermandad y gratuidad. Quienes sólo piensan en categorías de comprar y vender no pueden entenderlo. El pueblo, los pobres, los hombres y mujeres pequeños y vulnerables son de Dios y no pueden ser convertidos en mercancía. Lo que es de Dios no debe ser entregado a ningún dominador de este mundo. ¿Cuál son nuestros ídolos y qué les estamos ofreciendo? ¿Dónde está nuestro corazón?